Durante la sesión del 18 de febrero de 2026, Outes subió al recinto y pronunció un discurso durísimo contra varios artículos de la ley: habló de “precarización laboral”, “pérdida de derechos históricos”, “entrega del trabajo argentino a los poderosos” y hasta comparó la norma con “recetas neoliberales que ya fracasaron”. Sin embargo, al momento de la votación… sorpresivamente votó a favor.La pregunta que explotó en redes y en los grupos de WhatsApp salteños fue inmediata: ¿por qué alguien que habla tan mal de la ley termina votándola?La respuesta llegó horas después, cuando comenzaron a circular documentos judiciales y notas periodísticas locales que explican el verdadero motivo: Outes perdió hace 13 años un juicio laboral por dejar paralítico a un empleado suyo y desde entonces se niega a pagar la indemnización.Los hechos del juicio (confirmados por fuentes judiciales)
¿Cómo se conecta esto con la reforma laboral?La ley que Outes votó favorablemente incluye varios artículos que facilitan la reducción de juicios laborales, limitan las indemnizaciones por accidentes y reducen la capacidad de los trabajadores para reclamar en sede judicial. En particular:
Varios diputados opositores y abogados laboralistas salteños aseguran que Outes votó a favor precisamente para blindarse contra futuros reclamos y para intentar reducir el monto que debe pagar al trabajador paralítico (aunque la sentencia ya está firme, una reforma podría complicar ejecuciones futuras o embargos).Reacciones en Salta y en redes
Conclusión
Jorge Outes no votó la reforma laboral por convicción ideológica ni por el bien del país. La votó porque le conviene personalmente: lleva 13 años esquivando una indemnización multimillonaria por dejar paralítico a un trabajador suyo y la nueva ley podría darle herramientas para seguir dilatando o reduciendo lo que debe.Mientras tanto, en Salta y en el país entero, miles de trabajadores ven cómo un diputado que destruyó una vida ahora legisla para destruir derechos laborales. ¿Patriotismo? No. Intereses personales y cero vergüenza. Y eso, lamentablemente, no es fake news: es expediente judicial real y voto registrado en el Congreso.