“México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas. No podemos seguir permitiendo que el fentanilo y la violencia lleguen a nuestras calles mientras ellos miran para otro lado. O actúan de verdad, o habrá consecuencias muy serias.”
La frase no es nueva en la retórica de Trump, pero su repetición en 2026 —con la administración recién iniciada— genera máxima alarma en Ciudad de México. Viene acompañada de amenazas implícitas de aranceles del 25 % sobre productos mexicanos (ya anunciados para marzo si no hay avances visibles) y de designar a cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, lo que habilitaría acciones militares directas de EE.UU. en territorio mexicano.Contexto y antecedentes
Respuesta oficial mexicanaLa Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un comunicado breve pero firme:
“México rechaza cualquier intento de injerencia en asuntos internos y reitera su compromiso en la lucha contra el narcotráfico. La cooperación bilateral debe basarse en el respeto mutuo y la soberanía, no en amenazas ni ultimátums.”
La presidenta Sheinbaum, en su conferencia matutina del 21 de febrero, añadió:
“No aceptaremos que se nos trate como colonia ni que se amenace con acciones unilaterales. México está haciendo más que nunca: decomisos récord, detenciones de alto perfil y cooperación con la DEA. Pero la demanda de drogas viene de Estados Unidos, y ahí también hay que actuar.”
¿Qué podría pasar si México no “intensifica” a gusto de Trump?Escenarios probables según analistas:
Conclusión: un ultimátum que pone a prueba la soberaníaTrump no está pidiendo colaboración: está exigiendo sumisión. México responde con dignidad y datos (decomisos récord, detenciones), pero la presión es enorme. Si no hay avances visibles en los próximos 30-60 días, el riesgo de una crisis bilateral grave es alto.Mientras tanto, los cárteles siguen operando, el fentanilo sigue cruzando y las familias estadounidenses siguen muriendo. El problema es real, pero la solución no pasa por amenazas ni por culpar solo a un país. Pasaría por atacar la demanda en EE.UU. y las finanzas de los cárteles en ambos lados de la frontera.México no es el problema… es parte del problema. Y Trump parece decidido a tratarlo como enemigo antes que como vecino.