Milei, quien ha celebrado públicamente los ataques iniciales de EE.UU. e Israel contra Irán (incluyendo la eliminación del ayatolá Ali Khamenei y strikes contra instalaciones nucleares), ha posicionado a la Argentina como el "único país del sur" en respaldar abiertamente la guerra.
Fuentes del Ministerio de Defensa, encabezado por Carlos Presti, confirman que se instruyó evaluar recursos militares para un posible despliegue, lo que podría incluir tropas de apoyo logístico, fuerzas especiales o incluso participación en misiones de la coalición.
Esto representa un giro radical en la política exterior argentina, alejándose de la tradición de neutralidad y no alineamiento para sumarse a un conflicto que no toca directamente nuestros fronteras ni amenaza nuestra seguridad.¿Por qué esto es un error grave?Mandar soldados argentinos a luchar en Oriente Medio no solo expone a nuestras Fuerzas Armadas —ya debilitadas por años de subfinanciamiento y vaciamiento— a riesgos innecesarios, sino que implica combatir por "causas ajenas" como la prevención de un supuesto programa nuclear iraní o la defensa de intereses geoestratégicos de potencias extranjeras. Milei ha justificado su apoyo invocando "justicia" por atentados históricos como el de la AMIA y la Embajada de Israel en Buenos Aires, pero ¿acaso eso justifica involucrar a nuestros uniformados en una guerra a miles de kilómetros?
Reacciones y consecuenciasOpositores como el Partido Justicialista y sectores de la izquierda han acusado a Milei de "meter a Argentina en la guerra" para complacer a Donald Trump, con quien se reunirá próximamente en Nueva York.
Asociaciones castrenses, exigen que se priorice la defensa nacional y no se use a las Fuerzas Armadas como peones en conflictos ajenos. Mientras, el gobierno postergó viajes planeados a Israel por la guerra, pero mantiene el alerta máximo en territorio nacional.
En resumen: Milei quiere mandar a nuestros soldados a luchar por causas ajenas, pero la Argentina no puede permitírselo. Es hora de replantear esta política exterior temeraria y enfocarnos en lo que realmente importa: la soberanía y el bienestar de nuestro pueblo y nuestras tropas.¡No a la guerra ajena