Fuentes diplomáticas y militares citadas por agencias como Tasnim News, IRNA y reportes independientes en medios árabes y asiáticos confirman que el acuerdo se concretó en las últimas 48-72 horas tras una serie de conversaciones de alto nivel entre el ministro de Defensa iraní Aziz Nasirzadeh y autoridades del Ministerio de Defensa chino. Los primeros J-10C —la variante más avanzada del "Vigorous Dragon" (Dragón Vigoroso)—, equipados con radar AESA activo, misiles PL-15 de largo alcance (alcance superior a 200 km) y capacidades de guerra electrónica, ya estarían en proceso de traslado o preparación para entrega inmediata.Contexto de la transferenciaLa medida se interpreta como una respuesta asimétrica y simbólica de Pekín a la decisión estadounidense de desplegar un F-35 en Taiwán (confirmado por el Pentágono a principios de marzo de 2026 como parte de ejercicios conjuntos con las fuerzas taiwanesas). El mensaje implícito es claro: si EE.UU. envía su caza furtivo más avanzado a Taiwán para presionar a China, Pekín responde enviando su propio caza de 4.5 generación a Irán para contrarrestar la "invasión estadounidense de Teherán".
Reacciones y riesgos
Expertos militares advierten que la llegada de los J-10C podría prolongar el conflicto al mejorar la capacidad de defensa aérea y disuasión iraní, pero no revertir la superioridad tecnológica y numérica de EE.UU. e Israel en el corto plazo. Sin embargo, el gesto político es contundente: China está dispuesta a respaldar militarmente a Irán en un momento de máxima presión occidental.El conflicto entra en su décimo día sin señales de desescalada, y la transferencia de estos cazas podría marcar el inicio de una fase más internacionalizada de la guerra. Irán no está solo —y China acaba de dejarlo claro.
Fuentes: Tasnim, IRNA, Reuters, Asia Times, Defence Security Asia, Newsweek y reportes de inteligencia abiertos (marzo 2026)