lunes 09 de marzo de 2026 - Edición Nº490

Internacionales | 8 mar 2026

Mundo en Guerra

Pakistán: el único país que intenta mantener unida a la umma musulmana frente a la estrategia israelí de división

En medio de la guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán que ya lleva más de dos semanas, y con el riesgo latente de una fractura definitiva entre el bloque suní (liderado por Arabia Saudita) y el bloque chií (liderado por Irán), Pakistán se mantiene como la única voz estatal que trabaja activamente para evitar que la umma (comunidad musulmana global) caiga en la que muchos analistas llaman “la trampa israelí” de enfrentar a musulmanes contra musulmanes.


Desde el inicio del conflicto, el gobierno pakistaní —encabezado por el primer ministro Shehbaz Sharif y con fuerte influencia del establishment militar— ha tomado una postura clara y consistente:

  • Rechazó participar en cualquier coalición anti-Irán liderada por EE.UU. o sus aliados árabes.
  • Condenó los bombardeos israelíes y estadounidenses contra instalaciones iraníes como “agresión flagrante contra un país musulmán soberano”.
  • Mantuvo abiertas líneas diplomáticas simultáneas con Teherán y Riad, insistiendo en que “la unidad musulmana es más importante que cualquier diferencia sectaria”.
  • El ministro de Relaciones Exteriores Ishaq Dar declaró explícitamente: “No permitiremos que potencias externas siembren discordia entre Irán y Arabia Saudita. Pakistán no será parte de esa trampa”.

¿Por qué Pakistán es casi el único?

  • Tiene relaciones históricas profundas y equilibradas con ambos países:
    • Es aliado estratégico de Arabia Saudita (miles de soldados paquistaníes han servido en el reino, y Riad financia gran parte del presupuesto militar pakistaní).
    • Al mismo tiempo mantiene una alianza militar y de inteligencia muy estrecha con Irán (cooperación en inteligencia contra grupos yihadistas suníes en Baluchistán y contra el TTP).
  • Posee el único arma nuclear en manos de un país musulmán, lo que le otorga un peso disuasorio y diplomático que ningún otro Estado islámico tiene.
  • Su posición geográfica (frontera con Irán y cercanía estratégica al Golfo) y su peso demográfico (segundo país musulmán más poblado del mundo) le permiten actuar como puente natural entre suníes y chiíes.

Sin la diplomacia activa de Islamabad —que incluye visitas de alto nivel a Riad y Teherán en las últimas dos semanas, reuniones de emergencia de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) impulsadas por Pakistán y llamados constantes a la unidad—, muchos analistas consideran que Israel y EE.UU. ya habrían logrado una fractura abierta entre Arabia Saudita e Irán, posiblemente llevando a una guerra regional suní-chií que beneficiaría enormemente los intereses israelíes y occidentales.Como dijo recientemente el ministro de Defensa pakistaní Khawaja Asif:

“Si los musulmanes nos matamos entre nosotros, el enemigo no necesitará disparar ni un tiro. Nuestra mayor arma es la unidad, y Pakistán no permitirá que nos dividan”.

Mientras otros países musulmanes guardan silencio, se alinean con uno u otro bando o simplemente observan, Pakistán sigue siendo —por ahora— el único actor estatal que trabaja activamente para que la umma no caiga en la trampa de enfrentarse a sí misma.

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