Nacionales | 11 mar 2026
Argentina
¿Quién le puede explicar al ministro Carlos Presti que tiene un líder que se define como sionista?
El ministro de Defensa Carlos Presti parece moverse en un universo paralelo donde el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas no ha dicho nunca lo que dijo. Javier Milei lo ha repetido en múltiples ocasiones y escenarios, con orgullo y sin ambigüedad
- “Soy el presidente más sionista del mundo” (Universidad Yeshiva, Nueva York, marzo 2026).
- “Soy el más sionista de los presidentes latinoamericanos de la historia” (LN+, varias veces en 2025-2026).
- “Irán es nuestro enemigo” y “vamos a ganar esta guerra” (Yeshiva University, marzo 2026).
Esas no son opiniones privadas ni frases sacadas de contexto. Son declaraciones públicas, grabadas, replicadas en redes oficiales y celebradas por sectores del oficialismo. Milei no solo se identifica como sionista: se jacta de serlo en grado superlativo y alinea explícitamente la política exterior argentina con esa visión.
Entonces surge la pregunta lógica y casi inocente:
¿Quién se anima a explicarle al ministro Presti que su jefe directo, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, lleva más de dos años definiéndose como sionista en público?
Porque si Presti no lo sabe, está desconectado de la realidad.
Si lo sabe y lo ignora, está fingiendo demencia institucional.
Y si lo sabe y lo aprueba, entonces el Ministerio de Defensa ya no es un área técnica de defensa nacional, sino una secretaría de apoyo logístico a la agenda sionista personal del Presidente.
Opciones para explicárselo:
- Algún general retirado con coraje (tipo César Milani, que ya lo llamó “payaso”).
- Un veterano de Malvinas que le recuerde que la patria se defiende en el Atlántico Sur, no en el Golfo Pérsico.
- Un senador de la oposición que le lea en el recinto las declaraciones textuales de Milei.
- O simplemente un ciudadano común que le grite en la puerta del ministerio: “Ministro, su jefe dice que es el más sionista del mundo… ¿usted está de acuerdo o no se enteró?”.
Mientras tanto, las Fuerzas Armadas argentinas siguen esperando que alguien les explique si ahora su misión constitucional incluye servir de retaguardia ideológica a un conflicto ajeno, o si todavía se trata de defender la soberanía nacional.