En una entrevista concedida a la agencia RIA Novosti y replicada en canales estatales rusos, Bondarev declaró:
“Tenemos información de inteligencia que confirma que los misiles y drones que impactaron objetivos en Arabia Saudita y Omán fueron lanzados desde buques de la Quinta Flota estadounidense, posicionados en el Golfo Pérsico, muy cerca de aguas internacionales adyacentes a Irán. El objetivo fue claro: disfrazar la operación como un ataque iraní para justificar una escalada mayor y arrastrar a más países del Golfo a la coalición anti-Teherán”.
Según Bondarev, la operación habría involucrado:
El senador ruso calificó la maniobra como “provocación clásica de inteligencia estadounidense” y advirtió que “el objetivo final es forzar a Arabia Saudita, Emiratos y otros a romper con su neutralidad relativa y sumarse plenamente a la guerra”.
Reacciones y contexto
La acusación de Bondarev —un militar de alto rango con acceso histórico a inteligencia rusa— añade combustible a la guerra informativa. Si se confirma (aunque sea parcialmente), representaría una de las provocaciones más graves de la historia reciente y podría fracturar aún más la coalición occidental en el Golfo.
Con el petróleo ya por encima de los 120 dólares y el Estrecho de Ormuz bajo amenaza de minas, la pregunta ahora es: ¿fue falsa bandera o mera coincidencia? El silencio estadounidense y la ausencia de imágenes satelitales independientes mantienen la duda abierta.
Fuentes: RIA Novosti, TASS, Reuters, Bloomberg y declaraciones de Viktor Bondarev