La norma, que entrará en vigor inmediatamente tras su publicación en la Gazzetta Ufficiale, establece multas de hasta 60.000 euros por infracción y la posibilidad de clausura de instalaciones. El texto legal prohíbe explícitamente cualquier alimento “derivado de cultivos celulares animales” y lo clasifica como “no conforme con las tradiciones alimentarias italianas y la protección de la salud pública”.
El vínculo con Bill Gates y la narrativa oficial
Aunque la ley no menciona nombres propios, el ministro de Agricultura Francesco Lollobrigida fue muy explícito en la conferencia de prensa posterior a la aprobación:
“No vamos a permitir que multinacionales y multimillonarios como Bill Gates decidan qué comen los italianos. La carne cultivada en laboratorio no es comida: es un experimento industrial que amenaza nuestra soberanía alimentaria, nuestra salud y nuestra identidad cultural. Italia dice no a los alimentos sintéticos financiados por fundaciones extranjeras que quieren controlar la cadena alimentaria global”.
Bill Gates ha sido uno de los principales inversores privados en empresas de carne cultivada (como Upside Foods, Good Meat y Aleph Farms), a través de su fondo Breakthrough Energy Ventures y donaciones directas. El magnate ha defendido públicamente estos productos como solución al cambio climático y a la presión sobre los recursos naturales, lo que generó fuerte rechazo en sectores conservadores y rurales italianos.
Reacciones y contexto político
Italia, cuna de la dieta mediterránea y el mayor productor de carne de calidad protegida del mundo, se posiciona como vanguardia de la resistencia a la “alimentación sintética”. La prohibición no solo afecta productos ya desarrollados, sino que cierra la puerta a futuras aprobaciones europeas en su territorio.Con esta medida, Meloni y su gobierno refuerzan su narrativa soberanista y tradicionalista: “La comida italiana no se fabrica en un laboratorio de Silicon Valley”.