En una publicación en Truth Social y una breve declaración desde la Casa Blanca, Trump afirmó:
“China es el mayor comprador de petróleo iraní. Tienen influencia real sobre Teherán. Espero que hagan lo correcto y ayuden a abrir el Estrecho de Ormuz. Si no, el mundo entero pagará el precio de esta locura iraní. China puede terminar esta crisis hoy mismo si quiere. Estamos esperando”.
El comentario representa un giro diplomático notable: Trump, que ha criticado duramente a China en temas comerciales y de Taiwán, ahora apela a Pekín como posible mediador o presionador sobre Irán, reconociendo implícitamente la dependencia energética china de Teherán (cerca del 90 % del petróleo exportado por Irán va a China).