La declaración, difundida a través de canales oficiales iraníes y replicada en redes sociales del diplomático, se produce en el marco de la escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel, y la imposibilidad práctica y política de que la selección iraní viaje o juegue en territorio estadounidense mientras dure el conflicto.
Texto íntegro de la declaración del embajador Sheibani (traducción aproximada del persa):
“Debido a la agresión militar estadounidense e israelí contra la nación iraní, y considerando las sanciones, restricciones de viaje y el clima de hostilidad creado por Washington, solicitamos formalmente a la FIFA que, por razones de seguridad y equidad deportiva, todos los partidos oficiales de la selección nacional de Irán programados en Estados Unidos o en sedes neutrales bajo control estadounidense sean reubicados en México u otro país neutral que garantice la seguridad de nuestros jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
México, por su posición histórica de no alineamiento y su tradición de hospitalidad deportiva, sería un destino adecuado y justo.
La FIFA tiene la obligación de proteger la integridad de las competiciones y evitar que factores políticos externos impidan la participación plena de cualquiera de sus miembros.”
Contexto deportivo y geopolítico
Reacciones iniciales
Con la guerra en su decimoctavo día y el mundo deportivo empezando a sentir las consecuencias directas del conflicto geopolítico, la petición del embajador iraní pone a la FIFA frente a un dilema inédito: ¿priorizar la seguridad de los jugadores y la equidad deportiva, o mantener el calendario y las sedes establecidas?Si la FIFA acepta el traslado a México, sería un precedente histórico en el fútbol mundial. Si lo rechaza, podría enfrentar acusaciones de parcialidad hacia Estados Unidos en plena crisis global.El balón está ahora en la cancha de Zúrich.