Manuel Adorni es el Jefe de Gabinete que todos los días predica austeridad, “el ajuste lo paga la política” y “no hay plata”. Carlos Presti, ministro de Defensa, sale públicamente a bancarlo y a justificar sus gastos millonarios en hoteles de lujo y viáticos.
Pero miremos los hechos concretos de la cartera que Presti conduce:
- Sueldos de las Fuerzas Armadas
Los militares en actividad y retirados siguen con salarios congelados o con aumentos por debajo de la inflación. Mientras tanto, el Jefe de Gabinete viaja a Punta del Este en vuelos privados y se hospeda en hoteles 5 estrellas. Presti no ha logrado ordenar ni siquiera el básico: la escala salarial militar sigue siendo un desastre y los sueldos de tropa y suboficiales están por debajo de la canasta básica en varias provincias.
- IOSFA (el caso más escandaloso)
El expediente EX-2026-19603418-APN dejó claro que el 0,35 % de asignación por refrigerio se destina solo al personal en actividad del AMBA, dejando afuera a retirados y pensionados. Presti es el responsable directo de esa decisión. Miles de veteranos y familiares se sienten literalmente “pisoteados” por su propio ministro. Y mientras eso ocurre, Presti sale a defender los gastos de Adorni.
Entonces… ¿qué sentido tiene esta defensa?
- Lealtad política por encima de la coherencia: Presti sabe que Adorni es la voz pública del ajuste mileísta. Defenderlo es defender al gobierno, no a la institución militar. Es priorizar el “sistema” por sobre los uniformados que supuestamente debe representar.
- Desvío de atención: Mientras la opinión pública discute los gastos de Adorni, nadie habla del vaciamiento del IOSFA ni de los sueldos militares estancados. Presti gana tiempo y cobertura mediática.
- Falta de autoridad moral: Un ministro que no puede ordenar dos temas centrales de su cartera (sueldos + obra social) sale a dar lecciones de austeridad ajena. Es el clásico “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”.
En resumen: no tiene ningún sentido institucional ni lógico. Tiene solo sentido político cortoplacista: proteger la narrativa del gobierno a costa de la credibilidad de las Fuerzas Armadas.Presti está defendiendo a Adorni con la misma mano con la que firmó el recorte al refrigerio de los retirados. Esa es la imagen que queda: un ministro de Defensa más preocupado por salvar a Adorni que por ordenar su propia casa.Y eso, más que una defensa, es una confesión.