lunes 16 de marzo de 2026 - Edición Nº497

Nacionales | 16 mar 2026

Argentina

Presti como Ministro de Defensa está poniendo en juego la credibilidad de las Fuerzas Armadas

16:24 |El ministro de Defensa Carlos Presti se ha convertido, en muy poco tiempo, en el principal factor de descrédito interno de las Fuerzas Armadas argentinas.


No es por falta de recursos (aunque no los hay), ni por la desinversión histórica que arrastra la institución. Es por algo mucho más grave y visible: su conducta pública y sus prioridades están erosionando la confianza que el pueblo y los propios uniformados tienen en la conducción política de la Defensa.

Los hechos que hablan solos

  1. Defiende públicamente los gastos millonarios y lujos del Jefe de Gabinetei (hoteles 5 estrellas, viáticos exorbitantes, traslados privados), mientras en su propia cartera:
    • Los sueldos militares siguen por debajo de la inflación y de la canasta básica en muchas provincias.
    • El IOSFA continúa en estado crítico, con el escándalo del 0,35 % de refrigerio exclusivo para personal en actividad del AMBA, dejando afuera a retirados y pensionados.
  2. Mientras el presidente Milei se autoproclama “el presidente más sionista del mundo” y declara que “Irán es nuestro enemigo” y que “vamos a ganar esta guerra”, Presti no dice una palabra de desmarque ni de defensa de la neutralidad histórica argentina. Al contrario: firma acuerdos en el SOUTHCOM y evalúa formas de apoyo logístico a la coalición anti-Irán.
  3. Cuando un exjefe del Ejército como César Milani lo llamó “payaso” por esa actitud, Presti no respondió defendiendo la dignidad institucional de las Fuerzas Armadas. Prefirió callar o alinearse con el discurso oficial.

¿Qué queda de la credibilidad castrense?

Cuando el ministro de Defensa sale a bancar los privilegios del Jefe de Gabinete,l mientras los soldados cobran menos que un changuito de supermercado y los retirados y pensionados, luchan por medicamentos básicos, se rompe algo muy profundo:

  • Los uniformados dejan de ver al ministro como su representante ante el poder político.
  • El pueblo empieza a percibir que la Defensa ya no es una institución de Estado, sino una secretaría al servicio de una agenda ideológica personal del Presidente.
  • La tradicional neutralidad y profesionalismo de las Fuerzas Armadas argentinas —su mayor capital simbólico— se diluye en un alineamiento ciego con una guerra ajena.

Presti no está defendiendo las Fuerzas Armadas: las está usando como escudo para proteger la narrativa del gobierno. Y eso tiene un costo altísimo: la credibilidad.

Cuando un ministro de Defensa prioriza salvar la imagen de Adorni, antes que ordenar los sueldos, el IOSFA y la dignidad de los que visten uniforme, está haciendo algo mucho más grave que un error de gestión: está poniendo en jaque la confianza que el país tiene en su institución armada.Y esa confianza, una vez perdida, no se recupera con discursos ni con fotos. Se pierde para siempre.Las Fuerzas Armadas argentinas merecen un ministro que las defienda a ellas, no que las use para defender a otros

.Mientras tanto, la pregunta sigue flotando en cuarteles y retirados:
¿Hasta cuándo vamos a permitir que un ministro ponga en riesgo la credibilidad de la institución solo para salvar la cara del Gobierno?

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