¿Y el gobierno nacional?
Silencio absoluto.Ni un peso extra de emergencia, ni un camión con alimentos, ni un helicóptero con ayuda, ni una sola medida concreta de asistencia económica o logística. El presidente Milei, que nunca duda en salir a opinar sobre guerras lejanas, no ha dedicado ni una palabra a la provincia que se ahoga.
No hubo decreto de emergencia nacional para Tucumán, no hubo fondos extraordinarios, no hubo coordinación con Defensa Civil ni con las fuerzas armadas para apoyar el rescate y la contención.Mientras tanto, la casta flota.Flota en sus discursos de ajuste eterno, flota en sus gastos sin control, flota en sus prioridades geopolíticas que nada tienen que ver con los argentinos que están literalmente bajo el agua.
El gobierno que dice que “no hay plata” parece tenerla para todo menos para lo urgente: salvar vidas y reconstruir lo que el agua se llevó en una provincia productiva y trabajadora.Tucumán no pidió que le manden soldados al Golfo Pérsico. Tucumán pidió ayuda para no desaparecer bajo el agua. Y esa ayuda no llegó.
Esto no es un “descuido climático”. Es abandono deliberado.
Es elegir no actuar cuando más se necesita. Es demostrar, una vez más, que para ciertos gobiernos el sufrimiento del interior profundo no pesa lo suficiente.
Tucumán bajo el agua.
La casta flota.Y la diferencia entre unos y otros nunca fue tan obscena.