El texto califica a las logias masónicas con sede o vínculos en Israel como “centros de conspiración sionista, espionaje y subversión ideológica contra la República Islámica y la umma islámica”. Se las acusa de:
- Servir como fachada para operaciones del Mossad y la inteligencia militar israelí.
- Facilitar la infiltración de agentes extranjeros y la difusión de “valores corruptos y antinaturales”.
- Participar en la “planificación y financiación encubierta” de ataques contra intereses iraníes en la región y en el extranjero.
El comunicado añade que “cualquier logia masónica israelí, su sede, sus miembros identificados o sus redes asociadas serán considerados objetivos legítimos de las fuerzas armadas iraníes y de la resistencia islámica en cualquier lugar del mundo donde operen”.
Implicaciones prácticas
- Es la primera vez que un Estado miembro de la ONU incluye formalmente a organizaciones masónicas como objetivo militar explícito.
- La medida amplía enormemente el concepto de “objetivo militar legítimo” y abre la puerta a operaciones contra instalaciones, personas o eventos relacionados con la masonería en cualquier país (incluyendo aquellos con logias que tengan vínculos históricos o simbólicos con Israel).
- En la práctica, esto podría justificar ataques contra sinagogas, centros culturales judíos o incluso eventos privados si se les atribuye una conexión masónica-israelí (aunque Irán ya ha usado argumentos similares en el pasado).
Reacciones inmediatas
- Israel: El Ministerio de Relaciones Exteriores lo calificó como “nuevo capítulo de delirio antisemita y conspiranoico” y pidió una condena urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.
- Estados Unidos: La Casa Blanca lo consideró “otro ejemplo del terrorismo ideológico del régimen iraní”.
- Europa: Silencio oficial por el momento, aunque organizaciones masónicas europeas (especialmente en Francia y Reino Unido) expresaron “profunda preocupación” y pidieron protección a sus miembros.
- Medios iraníes: Lo presentan como “respuesta proporcional a la infiltración sionista en las estructuras de poder occidentales”.
La decisión llega en el peor momento del conflicto: con la Cúpula de Hierro saturada, interceptores en rojo y rumores persistentes sobre la muerte de Netanyahu. Incluir logias masónicas como objetivo militar es un salto cualitativo en la retórica y la doctrina iraní: pasa de combatir “al sionismo” como ideología política a declararlo una estructura organizativa concreta y atacable en cualquier parte del mundo.Irán no solo está en guerra con ejércitos.
Está declarando guerra a una red invisible que, según su narrativa, controla gobiernos y ejércitos desde las sombras.Y esa guerra no tiene fronteras.