Dos nombres aparecen una y otra vez en las reconstrucciones periodísticas y en las filtraciones que han salido a la luz desde entonces: Benjamin Netanyahu y Rupert Murdoch.
Netanyahu: el lobby invisible que empujó desde el primer día
Desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, Netanyahu mantuvo contacto casi diario con el presidente. Fuentes del entorno de Trump confirmaron que el entonces primer ministro israelí le envió informes de inteligencia (muchos de ellos exagerados o selectivos) sobre supuestas “amenazas inminentes” de Irán contra Israel y bases estadounidenses.
En al menos tres reuniones privadas (dos en Mar-a-Lago y una en Jerusalén), Netanyahu habría insistido en que “si no se actúa ahora, Irán tendrá la bomba en meses”.Trump, que siempre había mostrado una admiración personal y política por Netanyahu, terminó comprando la narrativa de la “ventana de oportunidad” que se cerraba rápidamente. Varios exasesores de seguridad nacional han dicho off the record que el presidente repetía frases que claramente provenían del lenguaje de Netanyahu: “no podemos esperar a que sea demasiado tarde”, “hay que golpear primero”, “es ahora o nunca”.Rupert Murdoch: el amplificador mediático que moldeó la opinión públicaEl imperio mediático de Rupert Murdoch (Fox News, The Wall Street Journal, New York Post) jugó un papel clave en la preparación del terreno.
Durante los últimos meses de 2025 y principios de 2026, Fox News dedicó segmentos diarios a “la amenaza nuclear iraní”, entrevistas exclusivas con Netanyahu y analistas que repetían el mismo mensaje: “si no actuamos ahora, será peor que Irak en 2003”.Personas cercanas a Trump aseguran que el presidente veía los titulares de Fox y los comentarios en pantalla como una especie de termómetro de la opinión pública. Murdoch, que mantuvo varias llamadas privadas con Trump en ese período, habría reforzado la idea de que “el pueblo americano quiere liderazgo fuerte” y que “no actuar sería visto como debilidad”.
¿Dónde estaban los asesores internos?
Lo más llamativo es la ausencia de oposición directa dentro del círculo cercano de Trump. Fuentes del Consejo de Seguridad Nacional y del Pentágono han reconocido que:
Cuando se le preguntó por esta falta de freno interno, un exalto funcionario respondió:
“Trump ya había tomado la decisión antes de que alguien pudiera armar un argumento sólido en contra. Netanyahu y Fox News habían hecho el trabajo previo. El resto fue ejecución”.
Conclusión: una guerra con sello externo
La decisión de ir a la guerra contra Irán no fue solo una decisión de Donald Trump. Fue el resultado de una confluencia de presiones externas (Netanyahu) y amplificación mediática (Murdoch) que encontraron muy poca resistencia interna. Trump, fiel a su estilo, tomó la decisión que le parecía más “fuerte” y “decisiva”, pero lo hizo escuchando principalmente a quienes más ganaban con esa decisión.Hoy, con el conflicto en su fase más crítica, el costo humano, económico y estratégico ya es inmenso. Y una pregunta queda flotando en Washington:
¿Cuánto de esta guerra fue realmente “América Primero”… y cuánto fue “Israel Primero” y “Murdoch Primero”?