Repudiamos sin ambigüedades aquel golpe militar. Fue un quiebre institucional, un atropello a la democracia y el comienzo de un régimen que cometió graves violaciones a los derechos humanos. Nada justifica la ruptura del orden constitucional, ni el uso del Estado para perseguir, torturar o desaparecer personas.
Pero la historia no se puede contar a medias ni con un solo color.
También reivindicamos la lucha antisubversiva que las Fuerzas Armadas y de Seguridad llevaron adelante durante la década del 70. Antes del golpe ya existía una guerra declarada por organizaciones terroristas (Montoneros, ERP y otras) que asesinaron a militares, policías, empresarios, sindicalistas y civiles inocentes. Miles de argentinos fueron víctimas de atentados, secuestros y ejecuciones. Esa guerra existió. Negarla es mentir.
El problema no fue combatir el terrorismo. El problema fue que, una vez en el poder, el Estado perdió el control, se extralimitó y cometió atrocidades que nunca debieron ocurrir. Dos males no se anulan: el terrorismo subversivo no justifica el terrorismo de Estado, y viceversa.Hoy, cincuenta años después, seguimos atrapados en la misma grieta que nos divide como nación.
Unos reivindican solo la memoria de las víctimas del terrorismo y otros solo la memoria de las víctimas de la represión. Unos llaman “lucha” al asesinato y otros llaman “exceso” a la desaparición forzada. Así no avanzamos. Así solo perpetuamos el rencor y el odio entre argentinos.Es hora de decir basta.Es hora de la unión nacional.No se trata de olvidar ni de equiparar víctimas.
Se trata de reconocer la verdad completa: hubo terrorismo subversivo y hubo terrorismo de Estado. Hubo muertos de un lado y del otro. Y sobre todo, hubo miles de argentinos que no eran ni guerrilleros ni represores, pero que pagaron con su vida o su sufrimiento la locura de unos y otros.
El 24 de marzo no debe seguir siendo un día de división y revancha. Debe convertirse en un día de memoria integral, de reflexión honesta y de compromiso con la reconciliación.Argentina necesita cerrar de una vez las heridas del pasado para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. No podemos seguir viviendo de rencores de los años 70 mientras el país se hunde en el presente.
Repudiamos el golpe de Estado.
Reivindicamos la lucha antisubversiva.
Y por sobre todas las cosas, reclamamos la unión de todos los argentinos.Porque un país dividido en dos bandos eternos no tiene futuro.
Un país que se reconcilia con su historia completa, sí.