Conflictos | 26 mar 2026
Mundo en Guerra
La guerra contra Irán podría debilitar el poderío militar de Estados Unidos durante años
La intensa campaña militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán está consumiendo reservas de municiones y sistemas de defensa a un ritmo sin precedentes, lo que podría dejar a las fuerzas armadas estadounidenses en una posición debilitada durante varios años, advierte la revista británica The Economist.
En su análisis publicado el 18 de marzo de 2026 bajo el título “The Iran war could sap American military power for years” (“La guerra contra Irán podría mermar el poderío militar estadounidense durante años”), la publicación señala que la Operación Epic Fury —la ofensiva aérea más intensa de la historia moderna— está ejerciendo una presión extrema sobre el arsenal y la capacidad operativa de EE.UU.
“Vivimos en un mundo de escasez”, había advertido el actual vicepresidente J.D. Vance en 2024. Esa frase, según The Economist, se está materializando de forma dramática con la guerra contra Irán.
El alto costo en municiones y recursos
Durante los primeros cuatro días de operaciones, las fuerzas estadounidenses utilizaron más de 5.000 municiones de diversos tipos. En los primeros 16 días, la cifra ascendió a alrededor de 11.000. Reemplazar estas armas, especialmente los misiles interceptores avanzados (como los usados en sistemas Patriot y THAAD) y municiones de precisión, tomará años, debido a las limitadas capacidades de producción de la industria de defensa estadounidense.
El costo solo de reponer las municiones consumidas en los primeros cuatro días se estima entre 20.000 y 26.000 millones de dólares. La Marina de EE.UU. también se encuentra particularmente afectada: los portaaviones y buques de guerra están operando a un ritmo elevado, lo que acelera su desgaste y obliga a periodos de mantenimiento más largos.
Aunque las fuerzas estadounidenses están ganando valiosa experiencia de combate real, el análisis concluye que el impacto negativo en la readiness (capacidad de respuesta inmediata) podría prolongarse durante años, dejando a Washington menos preparado para enfrentar otros escenarios de alta intensidad, especialmente un posible conflicto en el Indo-Pacífico contra China.
Implicancias estratégicas
The Economist destaca que esta situación obliga a Estados Unidos a tomar decisiones difíciles sobre prioridades. Ya se ha discutido en el Pentágono la posibilidad de redirigir recursos y ayuda militar originalmente destinada a Ucrania hacia Oriente Medio para reabastecer sus propias reservas.La guerra también pone de manifiesto las limitaciones estructurales de la base industrial de defensa estadounidense, que no está diseñada para sostener un ritmo de consumo tan elevado durante periodos prolongados.