Al ser preguntado sobre un petrolero ruso (el Anatoly Kolodkin) que transporta aproximadamente 730.000 barriles de petróleo y que ya ha llegado o está a punto de arribar a puertos cubanos, Trump respondió:
“Si un país quiere enviar petróleo a Cuba en este momento, no tengo ningún problema, sea Rusia o no. Prefiero dejarlo entrar, porque la gente necesita calefacción, enfriamiento y todas las cosas que se necesitan. Tienen que sobrevivir”.
Trump minimizó el impacto del envío y reiteró su dura postura contra el gobierno cubano:
“Cuba está acabada. Tienen un régimen malo y una dirigencia muy corrupta. Un solo barco de petróleo no va a cambiar nada”.
Contexto del cambio
Desde enero de 2026, la administración Trump había impuesto un bloqueo efectivo al petróleo hacia Cuba: cortó los suministros venezolanos (tras la captura de Nicolás Maduro), amenazó con aranceles a cualquier país que enviara combustible y, en algunos casos, obligó a buques a desviarse.Este petrolero ruso representa el primer alivio significativo a la grave crisis energética que vive Cuba, con apagones prolongados y dificultades para generar electricidad.La Guardia Costera estadounidense decidió no interceptar el buque, evitando una posible confrontación directa con Rusia cerca de las costas de Florida.Trump restó importancia al beneficio para Moscú:
“Putin pierde un solo cargamento de petróleo, eso es todo. No me molesta”.
Reacciones
Este episodio muestra una flexibilidad táctica de Trump en su enfoque hacia Cuba: máxima presión política y económica, pero sin llegar a bloquear completamente el suministro básico para la población.