Las líneas de producción trabajarán a plena capacidad, incluso durante los días intermedios de la festividad de Pésaj, que comienza esta semana, ante la incertidumbre sobre la duración del enfrentamiento.
Apoyo logístico estadounidense masivo
Estados Unidos ha proporcionado un importante respaldo logístico. Más de 200 aviones de carga estadounidenses han entregado suministros militares a Israel desde el inicio de las hostilidades. Sin embargo, a pesar de este esfuerzo conjunto, tanto Israel como Estados Unidos enfrentan una escasez de interceptores de misiles balísticos.Un informe reciente del think tank británico Royal United Services Institute (RUSI) advirtió que Israel ha consumido la mayor parte de sus existencias de interceptores Arrow 2 y Arrow 3, mientras que los sistemas estadounidenses THAAD desplegados para proteger aliados en el Golfo también están fuertemente mermados.
La diferencia de costos es notable: Irán utiliza misiles y drones de bajo costo para saturar las defensas, mientras que cada interceptor israelí o estadounidense representa una inversión multimillonaria.
Contexto de la escasez
A lo largo de marzo de 2026, diversos medios —incluyendo Semafor, The Wall Street Journal y Haaretz— han reportado preocupaciones sobre el agotamiento de las reservas de interceptores. Fuentes de las FDI han negado en ocasiones una “escasez crítica” inmediata, afirmando que Israel está “preparado para una guerra prolongada” y monitorea constantemente la situación. No obstante, el esfuerzo por acelerar la producción refleja la presión real sobre los stocks.
La empresa estatal Israel Aerospace Industries (IAI) está trabajando a ritmo intensivo para fabricar más interceptores Arrow, aunque el proceso es complejo y requiere tiempo. Israel también tiene compromisos internacionales, como la entrega de sistemas Arrow a Alemania, lo que añade complejidad a la cadena de suministro.
Implicaciones estratégicas
Este aumento drástico en la producción busca mantener la superioridad cualitativa de las defensas aéreas israelíes (Iron Dome, David’s Sling y Arrow) frente a las saturaciones de misiles y drones iraníes. Sin embargo, analistas destacan que la guerra de desgaste pone a prueba no solo las reservas físicas, sino también la capacidad industrial a largo plazo de Israel y sus aliados.
El informe de Haaretz subraya que, a pesar del esfuerzo conjunto con Washington, la sostenibilidad de las defensas antimisiles sigue siendo un desafío clave mientras el final del conflicto con Irán permanezca incierto.