Los uniformados denuncian que sus sueldos se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que los obliga en muchos casos a realizar trabajos extras (como chofer de aplicaciones) para llegar a fin de mes. A esto se suma el colapso de la obra social IOSFA (ahora dividida en OSFFESEG), que acumula una deuda millonaria y genera serios problemas en la atención médica del personal y sus familias.
La medida de fuerza incluirá un “abrazo simbólico” al edificio Centinela, sede central de las fuerzas federales, y representa la primera vez en la historia que las cinco fuerzas se movilizan de manera unificada por esta cuestión.
“Teléfono para Monteoliva”
En los pasillos de las fuerzas y en las redes sociales ya circula con fuerza la expresión “Teléfono para Monteoliva”, como forma irónica de pedir que la ministra atienda urgentemente el reclamo.
Desde distintos sectores de las fuerzas federales se cuestiona la capacidad de conducción de la ministra, a quien describen como una “académica” sin suficiente “don de mando” para resolver la situación.La crisis salarial se ha convertido en un problema político de primera magnitud para el gobierno, que había prometido durante la campaña “cuidar a quienes nos cuidan”.
La protesta del 2 de abril pone en evidencia una profunda contradicción entre el discurso oficial y la realidad que viven los efectivos en las calles.Hasta el momento, desde el Ministerio de Seguridad no se han anunciado medidas concretas de aumento salarial que satisfagan el reclamo. La interna política dentro del oficialismo (incluyendo tensiones con Patricia Bullrich) tampoco ayuda a destrabar el conflicto.
La situación es seguida con preocupación en la Casa Rosada, ya que una protesta visible de las fuerzas federales podría generar un fuerte impacto en la imagen del gobierno en materia de seguridad.