Hace 44 años, el 2 de abril de 1982, nuestras Fuerzas Armadas recuperaron las islas que habían sido usurpadas por el Reino Unido en 1833. Aquel acto no fue solo una operación militar; fue el gesto de un pueblo que decidió poner fin a 149 años de ocupación colonial. Aunque la guerra posterior terminó en derrota militar, la causa de Malvinas se transformó en una causa nacional indeleble.
Hoy rendimos homenaje profundo y sincero a nuestros héroes. A los 649 argentinos que ofrendaron su vida en las islas: soldados, suboficiales y oficiales que combatieron con valor y patriotismo en condiciones extremas. A los veteranos de guerra que regresaron con el cuerpo y el alma marcados, pero con la frente en alto. Ellos son el ejemplo vivo de lo que significa entregar todo por la Patria. Su sacrificio no fue en vano: sembraron en el corazón de cada argentino la convicción de que Malvinas no es una cuestión del pasado, sino una deuda pendiente de justicia.
Las Malvinas son argentinas por derecho histórico, geográfico y jurídico. Forman parte integral de nuestro territorio continental. Fueron administradas por la Argentina durante décadas antes de la invasión británica. La distancia que las separa de nuestras costas es de apenas 500 kilómetros, mientras que de Londres superan los 13.000. Ningún argumento colonial puede borrar esa realidad.
El Reino Unido, ese viejo imperio que aún mantiene enclaves coloniales en pleno siglo XXI, se niega al diálogo y desoye sistemáticamente las resoluciones de las Naciones Unidas que llaman a negociar la soberanía. Mientras tanto, los kelpers son usados como excusa para perpetuar una ocupación que solo beneficia a intereses estratégicos y económicos lejanos.
Pero más allá de las críticas justas al invasor, lo que verdaderamente nos define como nación es el recuerdo de nuestros caídos y el compromiso con la memoria. Cada 2 de abril reafirmamos que la causa Malvinas nos trasciende. No pertenece a un gobierno, a un partido ni a una generación. Es de todos los argentinos: de los que nacimos antes de la guerra, de los que la vivimos siendo niños, y especialmente de los jóvenes que hoy llevan la bandera con el mismo orgullo.
Las Malvinas son el símbolo de nuestra unidad.
En un país donde muchas veces nos cuesta ponernos de acuerdo, este día logramos algo extraordinario: hablar con una sola voz.
Una voz que dice con claridad y firmeza :Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.
Honremos a nuestros héroes. Mantengamos viva la llama de la soberanía. Enseñemos a las nuevas generaciones que rendirse no está en el ADN argentino.
Y sigamos reclamando, con dignidad y perseverancia, lo que por derecho propio nos pertenece.
Porque mientras un solo argentino recuerde,
Malvinas seguirá latiendo en el pecho de la Patria.
¡Malvinas Argentinas!
¡Gloria y Honor a nuestros Héroes!