jueves 02 de abril de 2026 - Edición Nº514

Nacionales | 2 abr 2026

Vergüenza

Una vergüenza más: Juliana Santillán y el “embajador de Checoslovaquia”

17:17 |Otra vez la diputada nacional Juliana Santillán (La Libertad Avanza), presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados, protagonizó un papelón que deja en evidencia la liviandad con la que se manejan algunos cargos clave de la política exterior argentina.


El lunes 31 de marzo de 2026, Santillán participó de un cóctel en la residencia de la Unión Europea junto a diplomáticos extranjeros. Hasta ahí, nada reprochable. El problema surgió cuando publicó en sus redes sociales una foto del encuentro acompañada del siguiente texto: “Embajadores de Brasil, Checoslovaquia, Croacia en la residencia de la Unión Europea”.

Checoslovaquia. Un país que dejó de existir hace 34 años.

Para refrescar la memoria: el 1° de enero de 1993, Checoslovaquia se disolvió pacíficamente en dos Estados independientes: la República Checa y Eslovaquia. Desde entonces, no existe embajador checoslovaco en ninguna parte del mundo, porque simplemente no hay país que lo envíe.

El error no es una simple “equivocación de tipeo”. Es un desconocimiento básico de la geografía y la historia contemporánea. Y lo comete quien preside la comisión parlamentaria encargada de tratar los asuntos internacionales del país, la misma que debe analizar tratados, acuerdos bilaterales y la política exterior argentina.

Ante la ola de críticas y burlas en redes, Santillán optó por la salida más cómoda: culpar a su community manager. Dijo que ella no escribió el texto, que “escuchó mal” porque en la reunión se hablaban “distintas lenguas” y que “errar es humano”. Luego borró el posteo original.

Este tipo de respuestas solo agravan el problema. Primero, porque la publicación se hizo en primera persona y con su cuenta oficial. Segundo, porque si ni siquiera revisa lo que se publica en su nombre en un tema tan sensible como las relaciones exteriores, demuestra una negligencia preocupante. Y tercero, porque la excusa del “CM” es el clásico recurso de quien no asume responsabilidad.

No es el primer traspié público de la diputada. Ya había generado polémica anteriormente por otras imprecisiones y declaraciones desafortunadas. Pero este caso es especialmente grave por el cargo que ocupa. La Comisión de Relaciones Exteriores no es un espacio para aprender sobre la marcha: es el lugar donde se discute la soberanía, los tratados internacionales y la posición de la Argentina en el mundo.

En un momento en el que el país necesita seriedad diplomática —especialmente en temas como el acuerdo Mercosur-UE, las relaciones con potencias regionales y la defensa de intereses nacionales—, tener al frente de esa comisión a alguien que confunde un país que desapareció en los ’90 con uno actual genera incredulidad y vergüenza ajena.