sábado 04 de abril de 2026 - Edición Nº516

Nacionales | 4 abr 2026

Crimen de Guerra

El hundimiento del ARA General Belgrano: un crimen de guerra que aún duele en el alma argentina

02:43 |El 2 de mayo de 1982, el crucero ARA General Belgrano fue torpedeado y hundido por el submarino nuclear británico HMS Conqueror en las frías aguas del Atlántico Sur. Murieron 323 argentinos, casi la mitad de todas las bajas que sufrió nuestro país en la Guerra de Malvinas. Ese hecho no fue un “acto de guerra” cualquiera: fue un crimen de guerra por su alevosía, su innecesariedad y su clara violación del derecho internacional humanitario.


1. El Belgrano estaba fuera de la zona de exclusión

Gran Bretaña había declarado unilateralmente una Zona de Exclusión Total de 200 millas náuticas alrededor de las Islas Malvinas. Cualquier buque de guerra argentino dentro de esa zona podía ser atacado. Sin embargo, al momento del hundimiento, el Belgrano se encontraba más de 30 millas fuera de esa zona, navegando en rumbo 290° (hacia el oeste, es decir, alejándose del teatro de operaciones y regresando hacia el continente argentino).

El propio capitán del buque, Héctor Bonzo, y los informes oficiales argentinos coinciden en este punto: el crucero no representaba una amenaza inminente para la flota británica.

2. No había necesidad militar que justificara el ataque

El Grupo de Tareas 79.3 (Belgrano + destructores ARA Piedrabuena y ARA Bouchard) había recibido órdenes de retirarse a una zona de espera tras el fracaso del ataque conjunto con el portaaviones 25 de Mayo (imposibilitado por el mal tiempo). No se dirigía a atacar.

El ataque fue ordenado directamente desde Londres por Margaret Thatcher y su gabinete de guerra. No fue una decisión táctica del comandante del submarino, sino una decisión política tomada mientras se desarrollaban negociaciones de paz impulsadas por Perú (presidente Fernando Belaunde Terry). Hundir el Belgrano sirvió para sabotear esas conversaciones y demostrar firmeza ante la opinión pública británica.

3. Violación del derecho internacional humanitario

Los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales protegen a los combatientes y exigen que los ataques sean proporcionales, necesarios y no constituyan perfidia o alevosía. Atacar un buque que se retira, fuera de la zona declarada por el propio atacante y sin advertencia previa, viola los principios básicos del derecho de la guerra naval (Convención de La Haya de 1907 y derecho consuetudinario).

El submarino británico no solo lanzó los torpedos sin previo aviso, sino que tampoco prestó auxilio inmediato a los náufragos (aunque algunos sobrevivientes fueron rescatados después por buques argentinos). Esta acción fue calificada como “alevosa” por la propia Cancillería argentina en su momento.

4. El objetivo fue político, no militar

Diversos testimonios y documentos británicos desclasificados muestran que el hundimiento tuvo como principal finalidad quebrar la moral argentina y cerrar cualquier salida diplomática. No fue para neutralizar una amenaza real, sino para escalar el conflicto y consolidar el apoyo interno a Thatcher.Por eso, familiares de las víctimas, organismos de derechos humanos y diversos sectores políticos argentinos han denunciado durante décadas este hecho como un crimen de guerra impune.

Aunque algunos oficiales argentinos (incluido el capitán Bonzo) prefirieron no usar ese término por razones de honor militar, la mayoría de los análisis históricos y jurídicos independientes coinciden en señalar la ilegalidad y la crueldad del ataque.

El hundimiento del ARA General Belgrano no fue un episodio más de la guerra. Fue un acto de barbarie colonial que costó la vida de 323 jóvenes que cumplían con su deber. Su recuerdo no debe ser relativizado ni justificado con tecnicismos fríos. 323 héroes no murieron en un “acto de guerra” normal.

Murieron en un crimen que el tiempo no borra y que la Argentina tiene el deber moral de seguir denunciando.Malvinas argentinas.

Gloria eterna a los caídos del Belgrano.

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