sábado 04 de abril de 2026 - Edición Nº516

Editorial | 4 abr 2026

Rusia es la culpable

Por fin sabemos quién tiene la culpa de todo

02:57 |Después de meses de escándalos que se acumulan como deudas en el Banco Nación, por fin tenemos al verdadero culpable: Rusia.


Sí, ese país lejano, con sus agentes misteriosos y su afición por las campañas de desinformación, es el responsable de todos nuestros males. ¿El colapso de la criptomoneda $Libra, que dejó a miles de argentinos con las manos vacías mientras algunos cercanos al poder hablaban de “monetizar la imagen presidencial”? Culpa de Putin.

¿Las sospechas de coimas del 3% en la ANDIS, con audios filtrados que salpicaban a funcionarios y mencionaban retornos en compras de medicamentos? Otra operación maestra del Kremlin.

¿Los créditos millonarios del Banco Nación otorgados a funcionarios y legisladores libertarios con tasas preferenciales, en medio de una crisis donde el crédito escasea para el resto de los mortales? Claramente, un plan ruso para desestabilizar el gobierno de la libertad.

¿Los polémicos viajes de Manuel Adorni (Nueva York con la esposa en el avión presidencial, escapadita familiar a Punta del Este en jet privado) y las propiedades que aparecen y no terminan de cerrarse en sus declaraciones juradas? Obra de los hackers rusos, sin duda. 

¿Los negocios millonarios de la familia Menem, con la empresa Tech Security ganando licitaciones de miles de millones en el propio Banco Nación y otros organismos del Estado? Otro complot moscovita para manchar el apellido y la gestión. Cada vez que surge un nuevo escándalo —ya sea cripto, coimas, créditos blandos, aviones privados o contratos familiares—, la respuesta es la misma: “Es Rusia”.

Es maravilloso vivir en esta nueva Argentina. Antes nos culpaban al peronismo, al kirchnerismo, a la “casta” o al “modelo viejo”. Ahora tenemos un villano global, moderno y exportable: Vladimir Putin.

Mientras tanto, los argentinos de a pie seguimos pagando inflación, impuestos y tarifas, pero tranquilos… porque el verdadero problema no está en Olivos, ni en el Congreso, ni en las licitaciones del Banco Nación.

El verdadero problema está en Moscú. ¡Qué conveniente! ¡Qué liberador! Ahora sí, todo tiene explicación. Y lo mejor: no hay que investigar nada adentro. Solo hay que señalar hacia el Este y repetir el mantra: “Es culpa de Rusia”. Brillante estrategia.

Casi tan brillante como un jet privado a Punta del Este. ¡Viva la libertad, carajo… y que los rusos paguen los platos rotos!

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