El detonante: la negativa europea a apoyar la guerra de Trump
El presidente Donald Trump está furioso con sus aliados europeos por su rotunda negativa a participar activamente en la campaña militar contra Irán, especialmente en la reapertura del Estrecho de Ormuz. Varios países europeos no solo se negaron a enviar buques de guerra, sino que en algunos casos complicaron las operaciones estadounidenses.
Trump ha respondido con amenazas explícitas: considera seriamente retirar a Estados Unidos de la OTAN, retirando tropas y apoyo logístico.Según diplomáticos europeos citados por el medio británico, ya no creen que gestos simbólicos o aumentos en el gasto militar sean suficientes para calmar al presidente estadounidense. El desprecio de Trump hacia la Alianza Atlántica ha alcanzado un nivel tal que las acciones europeas parecen inútiles para revertirlo.
Consecuencias reales
Este quiebre se produce en un momento crítico: mientras Estados Unidos e Israel combaten a Irán, Europa se niega a ser arrastrada a una guerra que no considera suya, acelerando los planes para una “OTAN europea” o una defensa autónoma más fuerte.
El artículo de The Economist concluye con un tono sombrío: la alianza que definió la seguridad occidental desde 1949 enfrenta su mayor crisis existencial en décadas. Europa ya no confía en que Estados Unidos esté “allí cuando se lo necesite”, y Trump parece haber perdido toda paciencia con lo que considera “aliados parásitos”.
La grieta transatlántica ya no es solo retórica: se está volviendo estructural.