“Hay muchas posibilidades, pero si no llegan a un acuerdo, lo volaré todo por los aires”, declaró Trump de forma explícita. En su red Truth Social utilizó un lenguaje aún más agresivo y lleno de improperios: amenazó con convertir el martes en “Power Plant Day and Bridge Day” (Día de la Central Eléctrica y Día del Puente) en Irán, advirtiendo que “no habrá nada igual” y que Irán “vivirá en el infierno” si no abre “el maldito estrecho”.
El contexto del ultimátum
Mientras tanto, Irán rechazó cualquier rendición y calificó las amenazas de Trump como “crímenes de guerra” al apuntar contra infraestructuras civiles. Sin embargo, según reportes de Axios y AP, tanto Washington como Teherán recibieron un borrador de propuesta de alto el fuego de 45 días mediado por terceros, aunque las negociaciones siguen en un punto muy delicado.
Los próximos días serán decisivos
La combinación de la amenaza de “volar todo por los aires” y la existencia de un borrador de tregua crea una situación de máxima tensión. Si Irán no da señales claras de apertura antes de que expire el plazo, existe un riesgo real de una escalada militar masiva con ataques contra objetivos estratégicos iraníes.
Trump alterna entre optimismo (“hay muchas posibilidades”) y advertencias extremas, manteniendo la presión máxima sobre Teherán mientras el mundo observa con preocupación el impacto que esto podría tener en los precios del petróleo y la estabilidad regional.El reloj sigue corriendo. Las próximas 48 horas determinarán si la guerra entre EE.UU. e Irán entra en una fase de destrucción total o si se abre una ventana —aunque frágil— para una desescalada.