La advertencia, impulsada directamente por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, responde al claro rechazo de varios aliados clave:
Marco Rubio lo resumió con crudeza: “Cuando necesitamos que nos permitan usar sus bases militares, la respuesta es ‘no’. Entonces, ¿para qué estamos en la OTAN?” Trump ha calificado la alianza como un “tigre de papel” y ha señalado abiertamente que está evaluando retirar a Estados Unidos de la OTAN o, al menos, vaciarla desde dentro retirando tropas y apoyo.
¿Qué significa esta amenaza?
Las bases estadounidenses en Europa son fundamentales para la proyección de poder de Washington hacia Oriente Medio y otras regiones. El rechazo europeo está complicando seriamente la logística de la campaña contra Irán y ha provocado una de las peores crisis transatlánticas en décadas.
Europa defiende su posición argumentando que la guerra contra Irán no está amparada por el Artículo 5 (defensa colectiva) de la OTAN y que no quiere ser arrastrada a un conflicto que considera ajeno o de dudosa legalidad.
Esta fractura se produce en un momento crítico: mientras expira el ultimátum de Trump a Irán y se preparan posibles ataques contra objetivos energéticos iraníes, la alianza que definió la seguridad occidental desde 1949 enfrenta su mayor división en la era Trump.Analistas advierten que, aunque una salida formal de la OTAN requeriría aprobación del Congreso,
Trump podría avanzar con reducciones unilaterales de tropas y reubicación de activos como medida de presión inmediata.El mensaje de Washington es claro: si Europa no apoya (aunque sea permitiendo el uso de bases), Estados Unidos no seguirá manteniendo el paraguas de seguridad transatlántico de forma incondicional.