1. Una flota obsoleta y reducida al mínimo
2. Presupuesto insuficiente y falta de reposición
El gasto en defensa argentino se mantiene históricamente por debajo del 1 % del PBI. En 2025-2026, la Armada recibió recursos mínimos que solo alcanzaron para mantenimiento básico y combustible limitado.
No hay un plan serio de incorporación de nuevos buques de superficie ni de submarinos convencionales modernos.Mientras Chile incorpora fragatas y submarinos Scorpène de última generación y Brasil avanza con su programa PROSUB (submarinos nucleares), Argentina no ha incorporado ni un solo buque de combate de nueva construcción desde hace más de 30 años.
3. Consecuencias estratégicas graves
4. ¿Es realmente “indefensión total”?
La Armada actual no tiene capacidad de combate real contra una marina medianamente moderna. Su rol se limita a tareas de patrullaje costero muy básico y a operaciones humanitarias.La indefensión no es solo material: es también doctrinal y presupuestaria. Sin un cambio radical de prioridades (que incluya un presupuesto mínimo del 2 % del PBI y un plan de adquisiciones a 15-20 años), la Armada Argentina corre el riesgo de desaparecer como fuerza naval relevante en las próximas dos décadas.La pregunta ya no es si la Armada está en crisis. La pregunta es cuánto tiempo más el país podrá tolerar tener una marina que no puede ni defender sus propias costas.