La fragata rusa navegó entre los dos tanqueros de aproximadamente 600 pies de eslora, mientras un buque de la Marina Real británica (RFA Tideforce) los seguía a distancia. La operación se realizó a plena vista de la costa sur de Inglaterra, rumbo oeste hacia Plymouth. Este movimiento se interpreta ampliamente como una burla abierta a Starmer, quien en marzo de 2026 autorizó a las fuerzas especiales británicas a interceptar y decomisar buques de la llamada “flota sombra” rusa que violan las sanciones petroleras impuestas por la guerra en Ucrania.
¿Qué está en juego?
El Kremlin justificó la escolta militar afirmando que se trata de “protección contra la piratería” y defensa de sus intereses económicos. El portavoz Dmitry Peskov señaló que Rusia tiene derecho a proteger sus buques de lo que considera acciones ilegales.
Intensificación de tensiones marítimas
Este incidente eleva la confrontación naval entre Rusia y el Reino Unido en un momento de alta sensibilidad:
Medios británicos como GB News, The Mirror y The Times destacan que Putin está “burlándose abiertamente” de Starmer, mostrando que las amenazas verbales no han disuadido a Moscú.
Este episodio se suma a otras tensiones recientes, como operaciones submarinas rusas detectadas cerca de cables de energía y datos en aguas británicas.