viernes 10 de abril de 2026 - Edición Nº522

Conflictos | 9 abr 2026

¡China le da oxígeno a Irán mientras EE.UU. y

Telegraph rastrea cinco cargamentos de perclorato de sodio desde puertos chinos hasta Irán en plena guerra

Mientras Estados Unidos e Israel intensifican los ataques aéreos contra instalaciones de producción de misiles iraníes (incluyendo sitios de combustible sólido y propelentes), China ha permitido que al menos cinco buques iraníes sancionados transporten un ingrediente clave para fabricar combustible de cohetes: el perclorato de sodio (sodium perchlorate).


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Según una investigación publicada por The Telegraph (3 de abril de 2026), cuatro buques de la flota IRISL (Islamic Republic of Iran Shipping Lines, sancionada por EE.UU.) partieron del puerto químico de Gaolan (Zhuhai, China) y llegaron a puertos iraníes como Bandar Abbas y Chabahar desde el inicio del conflicto. Un quinto buque permanecía cerca de las aguas iraníes.

¿Por qué es tan grave?

  • El perclorato de sodio es el precursor principal para producir perclorato de amonio, el oxidante clave en el combustible sólido de los misiles balísticos iraníes (como los Fateh, Shahab o Sejjil).
  • Analistas estiman que la cantidad transportada en estos cinco envíos podría permitir fabricar hasta 785 misiles balísticos adicionales, suficiente para sostener ritmos de lanzamiento de 10 a 30 misiles por día durante varias semanas más.
  • China es proveedor histórico de este químico a Irán desde al menos mediados de los 2000, y no está estrictamente controlado por las leyes de exportación chinas (aunque EE.UU. lo sancionó en redes previas).

El contexto estratégico

Mientras Trump y Netanyahu bombardean fábricas, laboratorios y sitios de ensamblaje para degradar el programa misilístico iraní, Pekín mantiene abierta la “línea de vida” logística. Los buques iraníes cargaron en puertos chinos incluso después de iniciados los ataques, lo que genera acusaciones de que China está ayudando activamente a Irán a reconstituir su arsenal en medio de la guerra.Esto encaja en el patrón de la “asociación estratégica sin límites” entre China e Irán:

  • Beijing compra petróleo iraní a gran escala (evadiendo sanciones).
  • Proporciona componentes duales (civiles/militares).
  • Evita condenar directamente a Irán en foros internacionales.

Para China, el beneficio es claro: mantener a Irán como distracción y punto de presión contra EE.UU. en Oriente Medio, mientras concentra su propia atención en el Indo-Pacífico (Taiwán). Al mismo tiempo, erosiona la credibilidad de la disuasión estadounidense.

Reacciones

  • Expertos occidentales (como Jeffrey Lewis del Middlebury Institute) y analistas del Institute for the Study of War (ISW) ven esto como un esfuerzo deliberado de China por contrarrestar los bombardeos.
  • Washington ya impuso sanciones adicionales contra redes chino-iraníes de propelentes, pero el flujo continúa.
  • El perclorato de sodio tiene usos civiles legítimos (pirotecnia, explosivos industriales), pero su volumen y destino a buques sancionados de IRISL lo hacen altamente sospechoso.

En resumen: mientras EE.UU. gasta miles de millones en bombas de precisión para destruir infraestructura misilística iraní, China envía por mar el “combustible” necesario para reconstruirla. Es una forma indirecta pero efectiva de prolongar el conflicto y desgastar a Occidente sin entrar directamente en la guerra.Esta noticia refuerza la narrativa de que el conflicto con Irán no es solo regional: es un proxy más amplio entre grandes potencias.

 

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