1. La motosierra sobre los militares: hechos concretos
- Éxodo masivo por crisis salarial: Entre 2025 y abril de 2026, más de 15.000 efectivos (oficiales, suboficiales y soldados voluntarios) pidieron la baja voluntaria en las tres fuerzas. La principal causa: sueldos que no alcanzan la línea de pobreza en muchos casos. Un soldado voluntario cobra entre $610.000 y $660.000 mensuales, mientras que un piloto o especialista calificado ronda los $1.200.000-$1.400.000. Miles terminan manejando aplicaciones para llegar a fin de mes.
- Destrucción de la obra social: La IOSFA (obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) colapsó con una deuda que superó los 200.000 a 210.000 millones de pesos. Prestaciones recortadas, medicamentos sin entregar, tratamientos oncológicos y graves demorados. El gobierno terminó disolviendo el instituto por decreto en febrero de 2026 y creando dos nuevas entidades (OSFA y otra para seguridad), pero la deuda quedó y las coberturas siguen en crisis para cientos de miles de afiliados y sus familias.
- Presupuesto militar bajo: A pesar de algunos anuncios de aumento en compra de armamento (F-16, fondos de privatizaciones), el presupuesto de Defensa para 2026 se ubica entre el 0,55% y 0,57% del PBI, una de las cifras más bajas de la región. Gran parte del gasto se destina a salarios, pero estos siguen siendo insuficientes. El resultado: menos adiestramiento, menos uniformes, menos mantenimiento y una fuerza que se desangra.
Milei reconoció públicamente en abril de 2026 que existe una “deuda salarial” con las Fuerzas Armadas. Lo dijo en el acto por Malvinas, pero la motosierra ya había hecho su trabajo.

2. ¿Y la motosierra contra la casta?
La promesa central de Milei era que el ajuste lo pagaría “la casta”, no el pueblo ni los que sirven al Estado en roles esenciales. Sin embargo:
- El gasto político (funcionarios de alto rango, asesores, contratos de publicidad, viajes oficiales y estructuras partidarias) resistió mucho mejor el recorte.
- Si bien hubo despidos en el Estado nacional y reducción de empleados públicos, los recortes más duros y visibles cayeron sobre sectores como jubilados, educación, ciencia, obras públicas y, especialmente, las Fuerzas Armadas y de seguridad.
- La “casta” (entendida como la clase política profesional) mantuvo buena parte de sus privilegios: dietas de legisladores, fondos discrecionales, jubilaciones de privilegio y estructuras burocráticas que siguen vigentes.
En resumen: la motosierra fue selectiva. Se aplicó con fuerza sobre los sueldos y la obra social de los militares (quienes además enfrentan un éxodo histórico), mientras que el ajuste sobre la verdadera casta política fue mucho más moderado y lento.Milei puede comprar F-16 y anunciar fondos para armamento, pero si los pilotos y soldados viven en la precariedad, con sueldos de miseria y sin cobertura médica digna, la defensa nacional se debilita desde adentro. Un ejército mal pago, desmotivado y que se vacía no sirve para defender la soberanía.Esa es la contradicción central: la motosierra de Milei sí funcionó, pero no donde él prometió. Cayó con más fuerza sobre los que visten uniforme que sobre los que viven de la política profesional.