Fuentes citadas por el medio estadounidense indican que una llamada entre Trump y Netanyahu fue particularmente tensa. Un funcionario estadounidense describió que “el pelo de Bibi estaba en llamas” (hair was on fire) después de la conversación, reflejando el fuerte desacuerdo sobre el camino a seguir.
Posición de Netanyahu
Israel considera que un acuerdo actual no desmantelaría de forma suficiente el programa nuclear iraní ni neutralizaría las capacidades militares y de proxies de Teherán. Netanyahu prefiere continuar las operaciones militares para:
El primer ministro israelí ve con escepticismo las negociaciones en curso, mediadas en parte por Qatar y Pakistán, que incluirían un cese al fuego temporal (posiblemente de 60 días), reapertura del Estrecho de Ormuz y discusiones posteriores sobre el programa nuclear.
La visión de Trump
Trump ha mantenido una posición más flexible: se declara “50/50” entre alcanzar un “buen acuerdo” o reanudar los ataques a gran escala (“blow them to kingdom come”). Aunque reconoció que Netanyahu está “dividido” (torn), Trump rechazó la idea de que su aliado esté “preocupado” por un mal acuerdo, enfatizando que la relación sigue siendo sólida.
Trump también habló con líderes árabes y musulmanes (Arabia Saudita, Emiratos, Qatar, Egipto, Turquía y Pakistán), muchos de los cuales le habrían pedido avanzar con el acuerdo para estabilizar la región y reactivar el comercio.
Tensiones en la relación Trump-Netanyahu
Este episodio marca una de las mayores fricciones públicas entre ambos líderes en materia de Irán. Mientras Netanyahu prioriza la máxima presión militar, Trump parece sopesar los intereses económicos globales (especialmente el petróleo y el Estrecho de Ormuz) y la posibilidad de un acuerdo que limite el programa nuclear iraní sin una guerra prolongada.La situación sigue siendo fluida. Trump podría tomar una decisión en las próximas horas o días.