jueves 02 de abril de 2026 - Edición Nº514

OSINT | 27 mar 2025

De Montonera a Libertaria del PRO; sus vinculaciones indirectas con la CIA y el MOSSAD


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Patricia Bullrich, actual Ministra de Seguridad de Argentina bajo el gobierno de Javier Milei, tiene un pasado político complejo que ha sido objeto de debate y controversia. Su trayectoria incluye una etapa de militancia en los años 70 vinculada al peronismo revolucionario y a Montoneros, así como acusaciones posteriores de conexiones con agencias de inteligencia extranjeras como la CIA y el Mossad. A continuación, analizo ambos aspectos con un enfoque crítico, basándome en información disponible y evaluando las narrativas oficiales y alternativas.

Su Pasado Montonero

Patricia Bullrich comenzó su militancia política a los 17 años, en 1973, en la Juventud Peronista (JP), un brazo juvenil del peronismo revolucionario liderado por Montoneros, una organización guerrillera que operó en Argentina durante los años 70. Su ingreso a la JP estuvo influenciado por Rodolfo Galimberti, un líder de Montoneros y pareja de su hermana Julieta Bullrich, lo que le dio un acceso directo a los círculos de la organización. Bullrich militó inicialmente en una unidad básica del barrio del Abasto, en Buenos Aires, y luego en Villa Martelli, según relató en sus memorias.

Aunque Bullrich ha negado repetidamente haber sido miembro formal de Montoneros, afirmando que solo formó parte de la JP, múltiples fuentes y testimonios la vinculan directamente con la organización armada. Por ejemplo, el periodista Ricardo Ragendorfer, autor de Patricia, de la lucha armada a la seguridad, explica que a partir de 1974, con el pase de Montoneros a la clandestinidad, se implementó un régimen de "doble encuadramiento": los militantes de la JP cumplían funciones en operativos armados según sus capacidades. Bullrich, bajo el seudónimo "Cali" (o "Carolina Serrano" en algunos contextos), participó en al menos tres operativos documentados:

  1. Secuestro de los hermanos Born (1974): Bullrich realizó tareas de inteligencia previa, como monitorear el tránsito en la Avenida Libertador, según Ragendorfer. Este secuestro, uno de los más resonantes de Montoneros, tuvo un costo personal para Bullrich: su tío, Alberto Luis Cayetano Bosch Luro, murió durante la operación al estar en el vehículo de los empresarios de manera imprevista.

  2. Intento de secuestro de un gerente de Sudamtex (1976): Bullrich estaba asignada a fingir ser una estudiante en el lugar del operativo, pero detectó movimientos sospechosos y escapó antes de que las fuerzas militares, alertadas por un infiltrado, emboscaran a los militantes, matando a varios, incluyendo a Christian Caretti, un compañero cercano.

  3. Atentado contra Pepe Noguer (1977): Junto a Galimberti y otro militante, Bullrich colocó una bomba con retardo en la casa del intendente de San Isidro, Pepe Noguer. La explosión hirió a la hija y la nuera de Noguer. Este operativo ocurrió poco antes de que Bullrich partiera al exilio.

En 1975, Bullrich fue detenida por pintar consignas políticas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y pasó seis meses en prisión, primero en Coordinación Federal y luego en la Cárcel de Devoto. Tras su liberación, se reincorporó a la Columna Norte de Montoneros, liderada por Galimberti. En 1977, con el recrudecimiento de la represión de la dictadura, Bullrich y su entonces pareja, Marcelo "Pancho" Langieri (también militante y secretario de Galimberti), se exiliaron, primero en Brasil y luego en México, España y Francia. Durante el exilio, Bullrich continuó vinculada a Montoneros hasta 1979, cuando Galimberti rompió con la organización y ella lo siguió, formando parte de la Mesa Promotora del Peronismo Montonero Auténtico en París.

Testimonios de excompañeros refuerzan su rol activo. Mauricio Zarzuelo, un exmilitante que la conoció en la unidad básica del Abasto, la describió como "flor de guerrillera", destacando su participación en prácticas de tiro y su valentía en operativos. Sin embargo, Bullrich ha insistido en minimizar su involucramiento, diciendo en entrevistas como la de Caja Negra (Filo News, 2022) que "nunca estuvo en la organización Montoneros, siempre estuvo en la Juventud". Esta negación ha sido cuestionada por historiadores y exmilitantes, quienes ven en su discurso un intento de reescribir su pasado para alinearse con su actual perfil político de derecha.

Críticamente, la participación de Bullrich en Montoneros no parece haber sido de alto rango, pero sí activa y consciente. Su rol en operativos armados, aunque secundario, la coloca en el núcleo de una organización que llevó a cabo acciones violentas, como secuestros y atentados, que dejaron víctimas civiles y militares. Su negación actual podría responder a una estrategia política para evitar el estigma asociado a Montoneros en un contexto donde su electorado, mayoritariamente de derecha, rechaza ese pasado. Sin embargo, su autocrítica pública, como la expresada en 2023 en Clarín ("Asumo lo que hice, estuve en la Juventud Peronista, que reivindicaba a Montoneros, pero creo ser de las pocas argentinas que hizo una autocrítica clara sobre el mal que le hace la violencia a la política"), parece más un intento de control de daños que una reflexión profunda.

Vinculaciones con la CIA y el Mossad

Las acusaciones de vínculos entre Patricia Bullrich y agencias de inteligencia extranjeras como la CIA y el Mossad han circulado durante años, especialmente desde su ingreso a la política de derecha en los 2000 y su rol como Ministra de Seguridad (2015-2019 bajo Mauricio Macri y desde 2023 bajo Milei). Estas acusaciones provienen de diversas fuentes, incluyendo periodistas, exmilitantes y sectores de la izquierda, pero carecen de pruebas documentales contundentes, lo que las sitúa en un terreno especulativo.

Contexto de las Acusaciones

  1. Relación con Estados Unidos e Israel como Ministra: Durante su gestión como Ministra de Seguridad, Bullrich fortaleció la cooperación con Estados Unidos e Israel en materia de seguridad. En 2016, visitó Israel y cerró la compra de cuatro lanchas rápidas Shaldag MKII y sistemas de vigilancia fronteriza por 84 millones de dólares, un acuerdo mediado por Mario Montoto, un exmilitante de Montoneros convertido en empresario con fuertes lazos con Israel. En 2019, antes de dejar el cargo, Bullrich realizó una gira internacional que incluyó reuniones con la CIA en Estados Unidos y una visita a Israel para explorar la compra de drones lanzagases, según Política Argentina. Estas acciones fueron interpretadas por críticos como una alineación con los intereses de Washington y Tel Aviv.

  2. Denuncias de Operaciones de Inteligencia: En 2015, tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, Bullrich, entonces diputada del PRO, afirmó que Nisman le había confiado su preocupación por un agente de la SIDE que habría entregado información personal suya a iraníes acusados en la causa AMIA. Esto fue acompañado por un artículo de The Wall Street Journal que sugirió que la muerte de Nisman podría haber sido obra de Irán, una hipótesis que sectores de la izquierda, como La Izquierda Diario, atribuyeron a una operación de la CIA y el Mossad para culpar a Irán y justificar la "guerra antiterrorista". Bullrich fue señalada como parte de esta narrativa, aunque no hay evidencia directa de su involucramiento con estas agencias.

  3. Vínculos Personales y Políticos: Bullrich está casada con Guillermo Yanco, quien ha sido descrito en algunos círculos como un nexo del macrismo con el gobierno de Benjamin Netanyahu. Además, su relación con Mario Montoto, quien según Revista Crisis cultivó lazos con Israel a través de un exagente del Mossad en los años 70, ha alimentado especulaciones. Montoto, también exmilitante de Montoneros, fue un intermediario clave en las compras de equipamiento de seguridad a Israel durante la gestión de Bullrich.

  4. Acusaciones Directas: En 2015, el abogado peronista Juan Gabriel Labaké denunció que Bullrich y Elisa Carrió trabajaban para el gobierno de Barack Obama en un supuesto plan para desestabilizar gobiernos izquierdistas en América Latina. Más recientemente, posts en X han calificado a Bullrich como "agente de la CIA" y a su marido como "agente del Mossad", aunque estas afirmaciones no están respaldadas por pruebas verificables y reflejan más un sentimiento anti-Bullrich que hechos concretos.

Análisis Crítico

Las acusaciones de vínculos con la CIA y el Mossad se basan en tres pilares: su cooperación con Estados Unidos e Israel como Ministra, su rol en el caso Nisman y las especulaciones sobre su entorno personal. Sin embargo, estos elementos no constituyen prueba directa de que Bullrich haya sido una agente de estas agencias. La cooperación con Estados Unidos e Israel en materia de seguridad es una práctica común entre gobiernos aliados, especialmente en el contexto de la "guerra contra el terrorismo" post-11 de septiembre. Las compras de equipamiento a Israel, aunque costosas y cuestionadas (como los 84 millones de dólares por las lanchas Shaldag, que terminaron subutilizadas), no implican necesariamente una relación de subordinación con el Mossad.

El caso Nisman es más complejo. La narrativa de que su muerte fue un asesinato orquestado por Irán, promovida por Bullrich y medios como The Wall Street Journal, se alinea con los intereses de Estados Unidos e Israel, que han buscado demonizar a Irán en el contexto del conflicto por el programa nuclear iraní. Sin embargo, la investigación sobre la muerte de Nisman sigue sin conclusiones definitivas, y las acusaciones de Bullrich sobre un agente de la SIDE podrían ser interpretadas como un intento de desviar la atención hacia Irán, un enemigo común de la CIA y el Mossad, más que como evidencia de su propia colaboración con estas agencias.

Las especulaciones sobre su marido y Montoto son aún más débiles. Que Yanco sea un nexo con Israel o que Montoto tenga contactos con exagentes del Mossad no prueba que Bullrich sea una agente de inteligencia extranjera. Estas afirmaciones suelen provenir de sectores ideológicamente opuestos a Bullrich, como la izquierda peronista o kirchnerista, que ven en su giro a la derecha una traición a su pasado revolucionario y una sumisión a intereses imperialistas.

Por otro lado, el gobierno de Milei ha mostrado una clara alineación con Estados Unidos e Israel, como se ve en la gestión de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) bajo Nicolás Posse, quien ha priorizado la cooperación con la CIA y el Mossad, según Página/12. Bullrich, como Ministra de Seguridad, opera en este contexto, lo que podría explicar su cercanía a estas potencias sin necesidad de recurrir a teorías conspirativas sobre su rol como agente.

Conclusión

Patricia Bullrich tuvo una participación activa en Montoneros durante los años 70, aunque no de alto rango, involucrándose en operativos armados y asumiendo roles en el exilio hasta 1979. Su negación actual de este pasado parece más una estrategia política que un reflejo de la realidad, como lo demuestran testimonios de excompañeros y investigaciones periodísticas. Sin embargo, las acusaciones de vínculos con la CIA y el Mossad carecen de pruebas sólidas. Si bien su gestión como Ministra ha estado marcada por una fuerte cooperación con Estados Unidos e Israel, y su entorno personal incluye figuras con lazos a estos países, esto no basta para afirmar que sea una agente de estas agencias. Las acusaciones parecen más un reflejo de las tensiones ideológicas en Argentina y de la polarización alrededor de su figura que de hechos verificables. Su trayectoria, desde la militancia revolucionaria hasta su actual rol en un gobierno de derecha, ilustra un corrimiento ideológico extremo que sigue generando controversia y sospechas, pero las narrativas sobre su relación con la CIA y el Mossad deben tomarse con cautela hasta que surjan pruebas concretas.

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