jueves 23 de abril de 2026 - Edición Nº535

Internacionales | 22 may 2025

Mundo en Guerra

Debut en combate tras 40 años de su nacimiento del M1A1 Abrams

El M1A1 Abrams, un tanque de combate principal de tercera generación suministrado por Estados Unidos a Ucrania, ha entrado en acción en el conflicto de Ucrania, marcando su primera experiencia de combate en las llanuras de Europa del Este tras cuatro décadas desde su entrada en servicio en 1985.


 Equipado con el cañón liso M256 de 120 mm, diseñado por Rheinmetall y fabricado bajo licencia en EE. UU., el M1A1 es conocido por su precisión y letalidad, capaz de disparar diversos tipos de munición, como proyectiles perforantes con estabilización de aletas (APFSDS) y de alto explosivo antitanque (HEAT). Su armadura compuesta Chobham, reforzada con uranio empobrecido, ofrece una protección superior contra amenazas como proyectiles perforantes y misiles antitanque, aunque su peso de aproximadamente 67 toneladas lo hace más pesado que los tanques soviéticos T-64 y T-80 usados por Ucrania.

En Ucrania, los M1A1 Abrams, operados por la 47.ª Brigada Mecanizada, han sido empleados en el frente de Pokrovsk, enfrentándose a posiciones rusas. Sin embargo, han enfrentado desafíos significativos debido a amenazas modernas, como drones FPV (vista en primera persona) y misiles antitanque guiados (ATGMs), como el Kornet ruso. Para contrarrestar estas vulnerabilidades, las fuerzas ucranianas han añadido armadura reactiva Kontakt-1 y jaulas antidrones ("cope cages") para protegerse contra ataques aéreos, además de sistemas de guerra electrónica para neutralizar drones. A pesar de estas mejoras, se han reportado pérdidas, con varios tanques capturados o dañados por fuerzas rusas, incluidas dos unidades documentadas cerca de Volchye y Berdychi en la región de Donetsk.

El Abrams ha demostrado una movilidad excelente en terrenos variados, como campos embarrados y zonas urbanas, y su capacidad de disparo a larga distancia (hasta 4 km con miras térmicas y telemetría láser) lo hace formidable. Sin embargo, su gran tamaño y perfil alto lo hacen más detectable en comparación con los tanques soviéticos de menor silueta, y su mantenimiento, especialmente del sistema de armadura reactiva ARAT-1, ha presentado dificultades logísticas en condiciones de combate. La experiencia en Ucrania destaca tanto las fortalezas del M1A1, como su potencia de fuego y protección, como la necesidad de adaptaciones continuas para enfrentar las tácticas modernas de guerra, incluyendo drones y ataques electrónicos.

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