domingo 10 de mayo de 2026 - Edición Nº552

Nacionales | 15 abr 2026

Argentina

La compra de los Super Étendard bajo Macri: un final anunciado desde el primer día

La decisión de la Armada Argentina de dar de baja definitivamente los Super Étendard Modernisé (SEM) adquiridos durante el gobierno de Mauricio Macri no debería sorprender a nadie. Era un fracaso cantado desde antes de firmar el contrato.


En 2018-2019, el gobierno de Cambiemos compró cinco aviones Super Étendard Modernisé a Francia por aproximadamente 12,5 a 15 millones de euros (según diferentes fuentes). La excusa oficial fue “reforzar la seguridad” durante la cumbre del G20 en Buenos Aires. La realidad fue otra: se trataba de aeronaves ya retiradas de servicio por la Marina francesa, con décadas de uso, y con problemas estructurales y logísticos evidentes.

Un final previsible

La Armada Argentina había advertido antes de la compra sobre los riesgos. Informes técnicos internos señalaron que los aviones llegaban sin garantías de operatividad y que faltaban repuestos críticos. El principal obstáculo —conocido por todos— era el veto británico: los asientos eyectables Martin-Baker son de origen inglés, y el Reino Unido mantiene desde 1982 un embargo estricto sobre la venta de componentes militares a Argentina.

A pesar de las alertas, la operación se cerró. Los aviones llegaron en 2019, mucho después del G20, y nunca volaron ni un solo minuto en territorio argentino. Permanecieron guardados en hangares, generando gastos de almacenamiento, mantenimiento y personal sin ningún retorno operativo.Años después, la situación se volvió insostenible:

  • Faltaban repuestos franceses que ya no se fabrican.
  • El veto británico impedía obtener los cartuchos pirotécnicos para los asientos eyectables.
  • La estructura de las aeronaves estaba tan deteriorada que ningún piloto responsable quería firmar su aeronavegabilidad.

El resultado es previsible y vergonzoso: millones de dólares tirados a la basura en aviones que jamás cumplieron la función para la que supuestamente fueron comprados.

Una compra con olor a improvisación

Más allá del veto británico (que era de público conocimiento), la operación reveló graves fallas de planificación:

  • Se compraron aviones obsoletos sin un contrato de soporte logístico adecuado con las empresas francesas.
  • Se ignoraron advertencias técnicas previas de la propia Armada.
  • Se priorizó el “efecto anuncio” político por encima de la viabilidad técnica y operativa.

Hoy, mientras el gobierno actual discute la compra de F-16 y otros sistemas, queda en evidencia el contraste: se gastaron millones en aviones que nunca volaron, al mismo tiempo que las familias militares enfrentan sueldos de miseria y la obra social IOSFA colapsa.La compra de los Super Étendard bajo Macri no fue solo un mal negocio.

Fue un ejemplo clásico de improvisación, falta de seriedad estratégica y priorización de la foto por encima de la sustancia. Un final anunciado que nadie quiso ver a tiempo.Y ahora, la Armada debe asumir el costo de deshacerse de chatarra cara que nunca sirvió para defender soberanía alguna.

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