La invocación se produjo a pedido de Estados Unidos tras los atentados terroristas del 11-S. Todos los aliados se comprometieron a defender a Washington como si el ataque hubiera sido contra sus propios territorios.Veinte años después, el saldo para los países europeos fue doloroso: cientos de soldados de la OTAN perdieron la vida en la guerra de Afganistán. Solo entre los aliados no estadounidenses murieron más de 1.100 militares, además de miles de heridos y un enorme costo político y económico.Esta realidad suele ser omitida cuando se habla del Artículo 5: la única vez que se activó, fue para defender a Estados Unidos, y varios países europeos pagaron un precio muy alto en sangre y recursos durante dos décadas de guerra en Afganistán.Hoy, mientras Estados Unidos exige mayor compromiso militar a sus aliados en otros conflictos (como el actual en Oriente Medio), muchos en Europa recuerdan con amargura que la única vez que la Alianza se activó por completo fue precisamente para respaldar a Washington.