domingo 19 de abril de 2026 - Edición Nº531

Latinoamérica | 19 abr 2026

Dueño del Atlántico Sur

Brasil se perfila como dueño del Atlántico Sur con su ambiciosa proyección de tres submarinos nucleares

15:45 |En las aguas profundas del Atlántico Sur, un cambio silencioso pero profundo está en marcha. Brasil, el gigante sudamericano, no solo consolida su flota de submarinos convencionales, sino que avanza hacia un salto cualitativo: la incorporación de submarinos de propulsión nuclear. Y no se conforma con uno. Altos oficiales de la Marina brasileña proponen abiertamente construir y operar tres submarinos nucleares para garantizar el control efectivo de su vasto litoral y de la estratégica “Amazônia Azul”.


El Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), firmado en 2008 con Francia, ya ha dado frutos visibles. Cuatro submarinos diésel-eléctricos de la clase Riachuelo (derivados del Scorpène francés) fortalecen la capacidad actual de patrullaje costero. Pero el verdadero game-changer es el SN-BR Álvaro Alberto, el primer submarino nuclear brasileño, cuya construcción progresa en el astillero de Itaguaí.

¿Por qué tres y no uno? La respuesta es operativa y estratégica. Un solo submarino nuclear, por poderoso que sea, no puede cubrir permanentemente más de 8.000 kilómetros de costa y las vastas aguas de la Zona Económica Exclusiva. Con tres unidades, la Marina reduciría los tiempos de despliegue de 15 días a apenas 4 en zonas críticas, permitiendo presencia continua, negación de acceso y una disuasión mucho más creíble. La propulsión nuclear ofrece autonomía prácticamente ilimitada, mayor velocidad y la capacidad de operar en aguas profundas durante meses sin necesidad de emerger.Este proyecto no es solo militar.

Representa la concreción de décadas de inversión en tecnología nuclear propia (reactor LABGENE) y la búsqueda de autonomía estratégica. Brasil se prepara para convertirse en la única nación de América Latina con submarinos nucleares, un estatus que lo equipara simbólicamente con las grandes potencias navales y refuerza su aspiración a un rol más prominente en el escenario internacional.El Atlántico Sur, lejos de ser un “océano olvidado”, gana relevancia: rutas comerciales vitales, reservas de hidrocarburos en el presal, pesca y posibles disputas futuras por recursos.

En este contexto, la capacidad submarina nuclear brasileña actúa como un multiplicador de fuerza que dificulta cualquier intento externo de presión o interferencia.Por supuesto, no faltan desafíos: el presupuesto sigue siendo un punto crítico (la Marina ya pidió fondos adicionales para 2026), los plazos se han extendido (el Álvaro Alberto se espera para 2037) y habrá que gestionar cuidadosamente las implicaciones no proliferación con organismos internacionales.

Sin embargo, el mensaje es claro: Brasil no está dispuesto a dejar su “mar territorial” al arbitrio de otros. Con la proyección de tres submarinos nucleares, el país sudamericano se perfila cada vez más como el actor dominante en el Atlántico Sur, consolidando su soberanía marítima y proyectando poder de forma silenciosa pero contundente bajo las olas.

Este desarrollo no solo transforma la Marina de Brasil, sino que redefine el equilibrio naval en el hemisferio sur para las próximas décadas.

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