El analista israelí Boaz Golani afirma que Irán “se verá obligado a vacar el rol de gran enemigo de Israel” debido al grave daño sufrido por su capacidad militar y su economía tras los intensos bombardeos.
En ese vacío estratégico, argumenta, surgirá un nuevo rival principal, y la “competencia se ha reducido entre Turquía y Pakistán”.Golani describe a ambos países con características similares que los convierten en potenciales amenazas mayores:
El artículo sugiere que Israel deberá prepararse para el surgimiento de estados autoritarios de mayoría sunita como Turquía y Pakistán, que podrían llenar el vacío dejado por un Irán debilitado. Golani advierte que, tras el fin de los combates contra Teherán, uno de estos dos países podría confrontar directamente a Israel en el nuevo orden regional.
Esta visión llega en un contexto de crecientes tensiones retóricas. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha endurecido su discurso contra Israel, y el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, acusó recientemente a Israel de “no poder vivir sin un enemigo” y de intentar convertir a Turquía en el nuevo objetivo tras Irán.Pakistán, por su parte, mantiene una postura históricamente hostil hacia Israel (no reconoce al Estado judío) y posee un arsenal nuclear, lo que añade un factor de riesgo adicional según algunos analistas israelíes.
La idea de que Turquía se convierta en “el nuevo Irán” no es nueva. Ya en febrero de 2026, el ex primer ministro israelí Naftali Bennett había advertido que Ankara, junto a Qatar y con el respaldo nuclear de Pakistán, estaba formando un “eje sunita hostil” más peligroso que el eje chiita liderado por Irán.Sin embargo, analistas internacionales señalan que convertir a Turquía (miembro de la OTAN) o a Pakistán en el próximo gran enemigo implica riesgos muy diferentes: Turquía es una potencia regional con proyección en Siria, Libia y el Mediterráneo oriental, mientras que Pakistán representa un desafío nuclear y geopolítico en Asia del Sur.Por ahora, el análisis de Golani en Maariv es una opinión que refleja el debate interno en Israel sobre cómo será el Medio Oriente “post-Irán”.
Mientras las negociaciones de alto el fuego avanzan (con mediación de Turquía y Pakistán, entre otros), Jerusalén ya comienza a mirar hacia el horizonte y a prepararse para los próximos desafíos estratégicos.El mensaje subyacente es claro: aunque Irán sea debilitado, Israel considera que la región no le permitirá bajar la guardia. El “enemigo” simplemente podría cambiar de bandera… y de secta.