La iniciativa, presentada durante una ceremonia conjunta en Jerusalén, busca replicar el espíritu de los Acuerdos de Abraham (firmados en 2020 entre Israel y varios países árabes) pero adaptado al continente americano. Según los líderes, los Acuerdos de Isaac promoverán vínculos diplomáticos, comerciales, tecnológicos, culturales y de seguridad entre naciones que compartan valores de “libertad, democracia y Estado de derecho”.
Milei explicó que el objetivo es “extender ese mismo espíritu a Latinoamérica” y sumar voluntades en la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico. “Nuestros países son hermanos en el dolor”, afirmó el mandatario argentino, refiriéndose a los atentados sufridos por ambos países (AMIA en Argentina y múltiples ataques contra Israel).
Entre los puntos concretos anunciados junto a los Acuerdos de Isaac se destacan:
Netanyahu celebró la iniciativa como un paso histórico: “Israel y Argentina están juntas, más fuertes que nunca”. El premier israelí destacó los cambios políticos en Sudamérica como un retorno a la “alianza de la libertad” y agradeció la presencia del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, quien asistió al acto.
Los Acuerdos de Isaac nacen como una iniciativa impulsada originalmente por Milei (quien destinó parte del Premio Génesis que recibió a financiar la organización American Friends of the Isaac Accords).
Se trata de un marco abierto, con invitación explícita a otros países de la región que deseen sumarse, sin que implique necesariamente el establecimiento de relaciones diplomáticas formales con Israel en todos los casos.Analistas ven en esta movida una clara reorientación geopolítica de Argentina hacia Israel y Estados Unidos, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente y esfuerzos por contrarrestar la presencia de redes iraníes en América Latina.
Mientras Milei completa su visita a Israel (que incluyó un emotivo paso por el Muro de los Lamentos), los Acuerdos de Isaac marcan un hito en la relación bilateral y abren la puerta a una posible expansión de la influencia israelí en el continente americano a través de alianzas ideológicas y estratégicas con gobiernos afines.