Según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), el destructor lanzamisiles USS Spruance (DDG-111) interceptó al Touska en el norte del Mar Arábigo mientras se dirigía a Bandar Abbas a 17 nudos.
Tras varias advertencias ignoradas, el buque estadounidense abrió fuego contra la sala de máquinas del carguero iraní, lo inutilizó y posteriormente Marines del 31º Unidad Expedicionaria de Marines abordaron y tomaron control del buque.
Es la primera acción de fuerza confirmada en la aplicación del bloqueo naval ordenado por el presidente Donald Trump.Irán reaccionó con dureza. Funcionarios de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) juraron “venganza firme y contundente” por lo que calificaron como “piratería estadounidense”. Teherán advirtió que cualquier ataque contra sus embarcaciones comerciales será respondido con ataques directos contra buques de guerra estadounidenses que participan en el bloqueo.
En las últimas horas se reportaron lanzamientos de drones y cohetes iraníes en dirección a fuerzas navales estadounidenses en la zona. Aunque no hay confirmación independiente de impactos directos contra destructores o portaaviones, fuentes marítimas y analistas señalan que Irán está utilizando su “flota mosquito” (lanchas rápidas armadas) y drones de ataque para hostigar las posiciones estadounidenses y romper el bloqueo.
Este incidente ocurre en el marco del bloqueo naval impuesto por EE.UU. desde mediados de abril, que busca impedir el comercio marítimo de Irán (especialmente petróleo y posibles envíos de armas). Washington ya ha obligado a más de una docena de buques a dar marcha atrás, pero Irán responde con amenazas de cerrar nuevamente el Estrecho de Ormuz y atacar cualquier buque que intente hacer cumplir el bloqueo.El presidente Trump celebró la acción en redes sociales, afirmando que “les dimos una advertencia justa y les paramos los pies”.
Por su parte, Irán reiteró que “la seguridad en el Golfo Pérsico es para todos o para nadie” y amenazó con extender las represalias a otros puertos de la región.
La situación mantiene en alerta máxima a las fuerzas navales en el Golfo. Analistas advierten que un solo impacto exitoso de dron o misil iraní contra un buque de guerra estadounidense podría desencadenar una escalada rápida y reanudar las hostilidades a gran escala, justo cuando se hablaban de posibles conversaciones de alto el fuego.
Por ahora, el Estrecho de Ormuz —por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial— sigue siendo una zona de alto riesgo, con tráfico marítimo reducido y precios del crudo nuevamente al alza.La guerra, que parecía haber entrado en una fase de tregua frágil, está nuevamente al borde de reanudarse con fuerza en el frente naval.