Durante la migración primaveral de aves (que en 2026 ha sido especialmente masiva sobre Israel y la región), radares de defensa aérea detectaron un ave grande (posiblemente una cigüeña, pelícano, águila u otra especie de gran tamaño) como un objeto sospechoso de baja velocidad y trayectoria irregular.
En el contexto de alta tensión por el conflicto con Irán (amenazas de drones y misiles), los operadores activaron el protocolo y lanzaron varios interceptores para derribarla. El ave fue destruida, pero se confirmó después que se trataba de un animal migratorio y no de un dron.
Costo del incidente
Cada interceptor del Iron Dome cuesta entre 50.000 y 100.000 dólares (aproximadamente 45.000 – 90.000 euros).
Si se usaron “múltiples” interceptores (como informan), el costo de este solo error podría superar fácilmente los 200.000 – 300.000 dólares por un ave.Este tipo de incidentes genera críticas internas en Israel sobre el alto costo de las intercepciones y la necesidad de mejorar los algoritmos de discriminación entre aves, drones pequeños y amenazas reales.