Nunca imaginaron que, décadas después, esos mismos cascos terminarían navegando bajo bandera roja con estrella amarilla, pero con casi todo lo importante fabricado en China.China compró cuatro unidades entre 1999 y 2006: dos del lote 956E (Hangzhou 136 y Fuzhou 137) y dos mejorados 956EM (Taizhou 138 y Ningbo 139). En su momento representaron un salto tecnológico enorme para la Marina del Ejército Popular de Liberación (PLAN), que aún dependía de diseños obsoletos de la era Mao.
Pero el tiempo pasó, y China no se conformó con mantenerlos como reliquias rusas. A partir de mediados de la década de 2010 inició un programa de modernización profunda (mid-life upgrade) que ha transformado radicalmente estos buques:
En resumen: quedó el casco, las turbinas principales, los cañones AK-130 (o su equivalente) y poco más. El “alma” del buque —armamento, sensores y sistemas de combate— es hoy predominantemente china.
Este proceso ilustra a la perfección la estrategia china: comprar tecnología extranjera avanzada cuando se está atrasado, aprender de ella a fondo, y luego reemplazarla con versiones domésticas superiores. Lo mismo hicieron con los cazas Su-27 (que derivaron en el J-11 y luego en el J-16), los submarinos Kilo y varios sistemas de misiles.Hoy, los cuatro Sovremenny modernizados siguen en servicio en la Flota del Mar del Este, integrados en ejercicios con destructores modernos como los Type 052D y Type 055.
Son, en la práctica, híbridos ruso-chinos que demuestran cómo Pekín ha pasado de importador dependiente a potencia naval que ya supera en muchos aspectos a la propia Rusia en tecnología de superficie.
Los diseñadores soviéticos del Proyecto 956 probablemente se revolverían en sus tumbas si vieran que sus destructores antisuperficie “anti-OTAN” terminaron siendo modernizados por el que hoy es el principal rival estratégico de Occidente… usando tecnología que en buena medida aprendieron de la propia Rusia.
Irónico destino para un diseño que nació en los astilleros de Leningrado y que hoy flamea la bandera de la República Popular China con sistemas que Moscú ya no puede igualar fácilmente.