El interés del Ejército se centra principalmente en dos tipos de sistemas:
Desde 2024, el Ejército ha expresado públicamente su intención de avanzar en investigación y desarrollo de estos sistemas, incluyendo prototipos nacionales fabricados con materiales de bajo costo y componentes descartables. El objetivo es contar con capacidades tácticas de bajo costo que permitan atacar objetivos puntuales (infantería, vehículos ligeros o posiciones fortificadas) sin exponer personal.
En enero de 2026, medios especializados informaron que el Ejército analiza la creación de una unidad específica de drones que concentre todas las capacidades no tripuladas, incluyendo funciones de reconocimiento, vigilancia y apoyo de fuego con explosivos. Un informe del arma de ingenieros destacó el potencial “disruptivo” de los drones explosivos en la guerra contemporánea.
Lo que ya tiene el Ejército Argentino
Además, el Ejército está modernizando parte de su flota (como los tanques TAM) con “jaulas” antiexplosivos en las torretas precisamente para protegerse de este tipo de amenazas aéreas.
Contexto regional y global
Esta experimentación forma parte de la revolución en asuntos militares impulsada por el bajo costo y la alta efectividad de los drones en conflictos recientes. Países con presupuestos limitados, como Argentina, buscan desarrollar capacidades propias o de bajo costo en lugar de depender exclusivamente de sistemas caros importados.
El avance se enmarca en la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa y en el interés por incorporar tecnología nacional (con participación de INVAP y otras empresas).Aunque todavía se encuentra en fase de experimentación y pruebas, el Ejército considera que los drones explosivos representan un “cambio disruptivo” que podría multiplicar la capacidad de fuego táctico de las unidades terrestres a bajo costo.