Lockheed Martin celebró la decisión el 23 de abril, destacando que el F-16 Block 70 fortalecerá la soberanía aérea peruana y reforzará la asociación estratégica con Estados Unidos. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado calificó la operación como “una victoria en materia de seguridad y económica para ambos países”, al inaugurar “una nueva era de cooperación bilateral”. El embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, también lo presentó como un hito en los 200 años de relaciones entre ambos países.
¿Por qué importa esta compra más allá de los aviones?Cada venta de F-16 no se limita a la entrega de aeronaves. Implica:
En resumen, Perú se integra a un ecosistema tecnológico, industrial y político estadounidense que va mucho más allá de la plataforma aérea. Esto genera una alineación estratégica profunda: compatibilidad de doctrina, acceso a inteligencia compartida, entrenamiento conjunto y mayor dificultad para diversificar proveedores hacia otros países (Rusia, China o Europa) en el futuro.
Contexto regional
Perú se suma a otros países latinoamericanos que ya operan versiones anteriores del F-16 (como Chile), pero adquiere la configuración Block 70, la más moderna disponible, con radar AESA APG-83 de quinta generación, avanzada aviónica y capacidad multirrol mejorada.
Con esta decisión, Perú reemplaza parte de su flota envejecida (incluyendo MiG-29 y Su-25 de origen ruso) y se posiciona como uno de los operadores más avanzados del caza en Sudamérica.Estados Unidos ha impulsado activamente esta venta como parte de su estrategia de fortalecer alianzas en el Hemisferio Occidental, promoviendo interoperabilidad y reduciendo la influencia de proveedores no occidentales.
Conclusión
La adquisición de los F-16 Block 70 por Perú no es solo una modernización militar: es una decisión que consolida una relación de largo plazo con Washington en materia de defensa. La celebración pública de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental refleja claramente que, para EE.UU., esta operación representa un avance en seguridad regional, estabilidad y alineación económica y estratégica. Perú, por su parte, gana capacidad disuasiva moderna, aunque asume la dependencia inherente a operar un sistema de armas estadounidense durante décadas.