El Álvaro Alberto se construye en el Complejo Naval de Itaguaí (Río de Janeiro).
El corte de la primera plancha del casco se realizó en junio de 2024, y la quilla está prevista para 2027. Su botadura se estima para 2037, con entrada en servicio alrededor de esa fecha o poco después, aunque el presupuesto sigue siendo un desafío (la Marina solicitó 1.000 millones de reales adicionales en 2026 para evitar retrasos).
A diferencia de los submarinos convencionales (diésel-eléctricos) de la clase Riachuelo ya en servicio o en pruebas, un submarino nuclear ofrece autonomía prácticamente ilimitada, mayor velocidad sumergida, mayor sigilo y capacidad de patrulla prolongada en aguas profundas. Esto permitiría a Brasil:
Oficiales de la Marina brasileña han propuesto abiertamente construir tres submarinos nucleares en el futuro para mantener presencia continua, pasando de 15 días a solo 4 días de despliegue en zonas críticas.
Si el proyecto llega a buen puerto, Brasil se unirá al selecto club de países capaces de operar submarinos nucleares de ataque (junto a EE.UU., Rusia, China, Francia, Reino Unido e India), marcando un salto tecnológico y estratégico histórico en la región. No busca armas atómicas, sino propulsión nuclear bajo supervisión internacional.
Conclusión:
El Álvaro Alberto no es solo un submarino: es la herramienta que podría posicionar a Brasil como la potencia naval dominante en el Atlántico Sur. El desafío ahora es superar los obstáculos presupuestarios y técnicos para que este sueño estratégico se convierta en realidad.