El informe concluye que, a pesar de algunos avances, el Ejército estadounidense carece de la profundidad suficiente en varios sistemas críticos para mantener una guerra de alta intensidad durante más de unas pocas semanas.

Principales vulnerabilidades identificadas
- Municiones de largo alcance: El stock de misiles como Tomahawk, JASSM, LRASM y SM-6 es insuficiente. En wargames del propio CSIS, Estados Unidos agotaría gran parte de sus inventarios de misiles de precisión en la primera semana de un conflicto por Taiwán. La producción actual no alcanza para reponerlos rápidamente (los plazos de entrega oscilan entre 3 y 5 años para varios sistemas clave).
- Sistemas de defensa aérea e interceptores: Hay escasez de interceptores Patriot, THAAD y SM-3/SM-6. Las operaciones recientes contra Irán agravaron aún más este problema al consumir reservas importantes.
- Sistemas no tripulados: Insuficiencia de drones aéreos (UAS), submarinos no tripulados (UUV) y de superficie. Aunque se avanza en el concepto “Hellscape” (enjambres de drones baratos), la producción en masa todavía es limitada.
- Bases vulnerables e infraestructura crítica: Las bases estadounidenses en el Indo-Pacífico (especialmente en Japón, Guam y Filipinas) son altamente vulnerables a misiles balísticos y de crucero chinos. La capacidad de reparación rápida de pistas y protección de infraestructura logística es insuficiente.
- Guerra en dos frentes: Un conflicto simultáneo con China y otro adversario (por ejemplo en Europa o Medio Oriente) complicaría dramáticamente la situación debido a la limitación de recursos.
Contexto del informe
China, por su parte, mantiene su base industrial de defensa en “pie de guerra”, produciendo armas a gran escala y a mayor velocidad. Mientras tanto, la base industrial estadounidense, aunque ha mejorado en el último año, sigue sin estar preparada para un esfuerzo sostenido de alto ritmo.
El informe destaca que no hay soluciones rápidas: se necesitan contratos multianuales, mayor inversión en infraestructura de bases, producción masiva de sistemas “high-low” (mezcla de armas caras y baratas) y un aumento significativo de ayuda militar a Taiwán.
Este análisis se basa en wargames, datos de inteligencia abierta y evaluaciones de capacidad industrial, y refuerza advertencias similares de think tanks como RAND y Heritage Foundation en años anteriores.
La conclusión del CSIS es clara: la disuasión actual se basa más en la percepción de fuerza que en una capacidad real demostrable para sostener una guerra prolongada contra China. Esto representa uno de los mayores desafíos estratégicos para Estados Unidos en la actualidad.