Los proyectos más expuestos son tres pilares históricos de la tecnología nuclear argentina:
1. El reactor multipropósito RA-10
Casi finalizado en el Centro Atómico Ezeiza, el RA-10 está diseñado principalmente para producir radioisótopos médicos (esenciales para diagnósticos y tratamientos oncológicos), silicio dopado para la industria electrónica y investigación científica. Representa una gran oportunidad de autoabastecimiento y exportación. Su avance técnico es muy alto, pero ahora queda abierto a posibles socios privados.
2. El reactor modular CAREM
El primer reactor de potencia de diseño 100% argentino (Small Modular Reactor). Lleva años de desarrollo y una inversión estatal millonaria. Aunque su construcción se encuentra demorada y con fondos limitados, sigue siendo un orgullo tecnológico nacional. La apertura a privados genera temor a que el know-how argentino termine licenciado o absorbido por empresas extranjeras.
3. Las reservas de Uranio
Argentina posee importantes reservas (alrededor de 40.000 toneladas comprobadas), concentradas especialmente en Patagonia. La posibilidad de que empresas privadas accedan a información estratégica sobre estas reservas abre la puerta a su eventual explotación bajo lógicas de mercado, con riesgo de priorizar la exportación por sobre el abastecimiento interno para las centrales nucleares y futuros reactores.
¿Qué significa la nueva medida?
La CNEA habilitó un procedimiento que permite a privados solicitar acceso a datos técnicos, documentación y visitas guiadas a instalaciones clave. Según críticos, esto es un paso previo a una mayor privatización o entrega de activos a intereses extranjeros, particularmente estadounidenses, en un contexto donde el Gobierno busca atraer inversiones y reducir el rol del Estado en la economía.
Especialistas advierten que:
Contexto
Esta apertura se enmarca en la política del Gobierno de Javier Milei de atraer inversión privada y reducir el déficit fiscal, incluso en áreas estratégicas. Mientras algunos ven una oportunidad para financiar proyectos demorados, otros lo interpretan como un riesgo de desnacionalización de uno de los pocos sectores donde Argentina tiene capacidad tecnológica de alto nivel a nivel mundial.El futuro del programa nuclear argentino —históricamente uno de los más avanzados de América Latina— se encuentra en una encrucijada: entre la necesidad de financiamiento y la preservación del desarrollo soberano.
Fuentes principales: Página/12, El Diario en Línea, El Extremo Sur, comunicados de la CNEA y declaraciones de especialistas del sector nuclear (mayo 2026).