Frente al ministro de Defensa, Teniente General Carlos Presti, y a la cúpula naval, Romay lanzó un discurso contundente que combinó historia, geopolítica y reclamos concretos:
“El mar se controla estando en el mar.”
Con esta frase resumió la necesidad de contar con una Armada con buques operativos, tecnología moderna y personal suficiente para custodiar la enorme Zona Económica Exclusiva argentina, los recursos pesqueros, hidrocarburíferos y los intereses nacionales en el Atlántico Sur y la Antártida.
Los principales reclamos
El reclamo se produce en un contexto de fuerte ajuste presupuestario. El proyecto de presupuesto 2026 contempla una reducción de hasta $48.000 millones en gastos operativos de las Fuerzas Armadas, lo que afecta seriamente la capacidad operativa de la Armada (buques, submarinos, helicópteros y patrulleros).
Reacciones
El discurso fue interpretado como uno de los reclamos más directos de un jefe militar en los últimos tiempos. Si bien evitó confrontaciones personales, dejó clara la preocupación institucional por el estado actual de la flota y la necesidad de una política de Estado de largo plazo en materia de defensa naval.Este mensaje se suma a los reclamos que también han realizado en los últimos meses el Ejército y la Fuerza Aérea respecto a sueldos, equipamiento y presupuesto.