La región concentra porcentajes decisivos de las reservas mundiales: alrededor del 60-65% del litio (especialmente en el “Triángulo del Litio”: Argentina, Bolivia y Chile), cerca del 40% del cobre (liderado por Chile y Perú) y reservas significativas de tierras raras, principalmente en Brasil. Esta dotación natural posiciona a Latinoamérica como un tablero geoeconómico clave en la disputa entre Washington, Bruselas y Pekín.
La dominancia china y la urgencia occidental
China controla entre el 60-90% de la capacidad mundial de procesamiento y refinación de muchos minerales críticos, a pesar de no poseer las mayores reservas. Esta posición le permite influir en precios, disponibilidad y cadenas de valor globales, algo que EE.UU. y la UE consideran un riesgo estratégico inaceptable para su seguridad económica, energética y de defensa.
En respuesta, durante 2025 y 2026 se han acelerado iniciativas:
Europa también avanza en conversaciones con Brasil y otros países para inversiones conjuntas en litio, níquel y tierras raras.
Oportunidades y desafíos para América Latina
Para la región, esta coyuntura representa una oportunidad histórica para captar inversión, generar empleo, industrializarse y subir en la cadena de valor (no solo exportar materia prima, sino procesar y fabricar componentes). Países como Chile han actualizado sus estrategias nacionales de minerales críticos, mientras Argentina y Perú firman marcos de cooperación con Washington.
Sin embargo, existen riesgos:
Un momento geopolítico decisivo
La batalla por los minerales críticos no es solo económica: redefine alianzas, influye en la velocidad de la transición energética y marca el rumbo hacia un orden multipolar. América Latina tiene en sus manos la posibilidad de pasa