Aunque las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se redujeron drásticamente tras la caída de la URSS (de más de 200.000 efectivos en los 80 a unos 39.000-50.000 activos hoy), mantienen sistemas que obligarían a EE.UU. a planificar con cuidado cualquier intervención.
Principales capacidades remanentes
- Defensa antiaérea: Cuba conserva decenas de sistemas S-125 Pechora (modernizados por Bielorrusia en 2025), S-75, SA-6, SA-8 y numerosos sistemas de corto alcance (SA-9, SA-13) más MANPADS. Estos sistemas, aunque antiguos, pueden saturar radares y obligar a usar munición cara de supresión de defensas aéreas (SEAD).
- Fuerza Aérea: Alrededor de 30-31 aviones operativos, mayoritariamente MiG-21, MiG-23 y unos pocos MiG-29. Muy limitados para combate aéreo moderno, pero útiles para misiones de interdicción cercana.
- Fuerza Terrestre: Más de 300 tanques T-54/55 y T-62, vehículos BMP-1 y BTR, artillería D-30, M-46 y lanzacohetes BM-21 Grad. Cuba ha realizado conversiones locales (artillería autopropulsada) para extender la vida útil de estos sistemas.
- Guerra asimétrica: Cuba mantiene la doctrina de “Guerra de Todo el Pueblo”, con miles de reservistas y milicias entrenados para una resistencia prolongada, sabotajes y guerra de guerrillas.
¿Por qué aún complica operaciones a EE.UU.?
Expertos como el historiador militar Hal Klepak señalan que, aunque Cuba no podría ganar una guerra convencional contra Estados Unidos, sí podría infligir costos políticos, económicos y de imagen significativos:
- Dificultar el uso del espacio aéreo cercano a la isla.
- Amenazar buques y aviones estadounidenses con sistemas antiaéreos y drones (Cuba ha adquirido más de 300 drones militares desde 2023).
- Convertir cualquier ocupación terrestre en un conflicto prolongado y costoso.
- Usar el terreno (montañas, selva y ciudades) a su favor.
En un escenario de crisis (por ejemplo, ante un colapso interno o intervención humanitaria), estos sistemas soviéticos podrían retrasar operaciones, forzar el uso de armas de precisión caras y aumentar el riesgo de bajas estadounidenses.

Contexto actual
Este análisis cobra relevancia ante la escalada retórica entre la administración Trump y La Habana, el despliegue del portaaviones USS Nimitz en el Caribe y las advertencias cubanas de un posible “baño de sangre” en caso de agresión.Aunque el poder militar cubano es una sombra de lo que fue en los años 80, su arsenal heredado de la Guerra Fría sigue siendo relevante en un conflicto asimétrico cercano a sus costas.